La presidente electa apuesta a reorganizar el Estado y liderar el Congreso con decisiones firmes desde el inicio de su gestión.
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La presidente electa de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, ya dejó en claro cómo será el tono de su gobierno: orden, decisión y liderazgo político desde el primer día. A pocas semanas de asumir el poder el 8 de mayo, la mandataria adelantó que firmará dos decretos clave orientados a reorganizar el Poder Ejecutivo y a definir la agenda legislativa, marcando así un inicio de gestión con fuerte impronta reformista.
El primer eje de acción estará centrado en ordenar la estructura interna del Estado, con el objetivo de mejorar la eficiencia y evitar superposiciones dentro del aparato público. El segundo apunta a tomar el control de la agenda del Congreso durante el período de sesiones extraordinarias, lo que le permitirá impulsar rápidamente proyectos considerados prioritarios para el país.
El actual presidente de Costa Rica Rodrigo Chaves junto a Laura Fernández
Pero más allá de estas medidas concretas, el perfil de Fernández explica en gran parte este enfoque. Politóloga, exministra de Planificación y de la Presidencia, y figura clave del oficialismo, construyó su carrera dentro del Estado y logró posicionarse como una dirigente con capacidad de gestión y visión estratégica.
Su llegada al poder no fue menor: ganó las elecciones de 2026 en primera vuelta con más del 48% de los votos, evitando el balotaje y consolidando un respaldo político significativo. Este resultado no solo refleja apoyo electoral, sino también una demanda social por cambios concretos en el funcionamiento del Estado y en la conducción política del país.
Fernández representa además la continuidad de un proyecto que busca reformar las estructuras tradicionales, reducir la burocracia y fortalecer el Poder Ejecutivo para hacerlo más dinámico y efectivo. En ese sentido, sus primeros decretos no son medidas aisladas, sino parte de una estrategia más amplia orientada a modernizar la gestión pública.
Laura Fernández junto al Secretario de Estado Marco Rubio
En un contexto regional donde muchos gobiernos enfrentan parálisis institucional o falta de rumbo, la decisión de avanzar rápidamente con reformas desde el inicio aparece como una señal de liderazgo.
Así, con claridad de objetivos y respaldo político, Laura Fernández se prepara para asumir con una premisa concreta: gobernar desde el primer día, con orden, dirección y capacidad de acción.