Antauro Humala volvió a llevar la pólemica política peruana por su vínculo con Roberto Sánchez, el candidato de comunista discipulo de Pedro Castillo que disputa el poder frente a Keiko Fujimori. El exmilitar, líder del movimiento etnocacerista y condenado por el violento Andahuaylazo, fue presentado por Sánchez como una figura clave para dirigir la política de seguridad y defensa en un eventual gobierno.
Es Humala uno de los personajes más extremos de la política peruana contemporánea. Hermano del expresidente condenado en el marco de la causa Obredecht Ollanta Humala, encabezó en enero de 2005 una rebelión armada en la ciudad de Andahuaylas contra el gobierno de Alejandro Toledo. El levantamiento terminó con cuatro policías muertos, agentes retenidos como rehenes y una condena judicial por delitos como homicidio, secuestro, rebelión, daños agravados y sustracción de armas.

Tras cumplir cerca de 17 años de prisión, Humala regresó a la actividad pública con un discurso nacionalista, autoritario y abiertamente etnicista. Su corriente, el etnocacerismo, reivindica una visión radical de la identidad indígena y plantea que el poder político debe quedar en manos de los sectores que él define como “cobrizos”. Por ese tipo de planteos, sus críticos lo señalan como el “Hitler peruano” o el “Führer peruano”, una etiqueta que resume el carácter supremacista, violento y antidemocrático de su prédica.









