El régimen iraní ha endurecido su postura en la crisis del Estrecho de Ormuz al asegurar que no es posible reabrir completamente esta vía estratégica debido a lo que califica como violaciones del alto el fuego por parte de Estados Unidos e Israel, en un contexto de creciente tensión militar y estancamiento diplomático.
Las declaraciones fueron realizadas por el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien acusó a Washington de imponer un bloqueo naval sobre los puertos iraníes, calificando esta medida como una forma de ''tomar como rehén'' a la economía global. Según el dirigente, las acciones estadounidenses, junto con lo que describió como ''provocaciones'' israelíes, han impedido cualquier avance hacia la normalización del tránsito marítimo en la zona.












