El régimen de Ortega avanza con acuerdos opacos pese a sanciones de EEUU y crecen las críticas por la entrega de recursos estratégicos.
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El régimen de Daniel Ortega volvió a quedar en el centro de la polémica tras otorgar una nueva concesión minera a una empresa de capital chino, en una decisión que refuerza su alineamiento con Beijing y desafía abiertamente las sanciones impuestas por Estados Unidos.
La licencia fue concedida a la empresa Zhongwei Minería Grupo S.A., que operará en un nuevo lote destinado a la explotación de recursos minerales. Este movimiento se suma a una política sostenida en los últimos años, en la que el gobierno nicaragüense ha entregado amplias extensiones del territorio nacional a compañías chinas.
El dictador Daniel Ortega junto a el embajador chino Qu Yuhui
Según datos de organizaciones independientes, entre 2021 y 2026 el régimen ha otorgado concesiones en75 lotes a 17 empresas chinas, abarcando más de 1 millón de hectáreas, lo que representa más del 8,5% del territorio del país. Esta expansión ha sido fuertemente cuestionada por el hecho de que las empresas internacionales chinas tienen una conexión directa con el Partido Comunista Chino.
Uno de los puntos más críticos es el perfil de estas compañías. Informes indican que muchas de ellas son de reciente creación, carecen de antecedentes en el sector minero y no presentan información clara sobre sus inversiones o capacidad operativa. Esto alimenta sospechas sobre la existencia de estructuras poco transparentes vinculadas al manejo de recursos estratégicos.
La decisión también se produce en un contexto de creciente presión internacional. En los últimos días, Estados Unidos sancionó a varias empresas del sector minero nicaragüense, acusándolas de canalizar recursos que fortalecen al régimen y le permiten sostener su estructura de poder. A pesar de esto, Managua continúa profundizando su relación con China, consolidando un modelo económico cada vez más dependiente de ese país.
Zona minera en Nicaragua
Desde una mirada crítica, este esquema plantea serias dudas sobre la soberanía económica de Nicaragua. La entrega masiva de concesiones al Partido Comunista Chino, en condiciones poco claras, podría comprometer el control sobre recursos clave y limitar los beneficios reales para la población.
En este contexto, la nueva concesión no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una estrategia más amplia del régimen: consolidar alianzas con potencias no occidentales para sostenerse políticamente, aun a costa de aumentar la dependencia externa y profundizar cuestionamientos sobre su modelo de gestión.