El gobierno laborista de Keir Starmer anunció la recategorización del nivel de alerta y anunció nuevas medidas para la seguridad de la comunidad judía.
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El Reino Unidoelevó su nivel de amenaza terrorista a ''grave'' tras el ataque con arma blanca perpetrado el miércoles en el barrio londinense de ''Golders Green'', donde dos hombres judíos resultaron gravemente heridos. La decisión, anunciada por el Centro Conjunto de Análisis de Terrorismo, implica que un atentado es considerado ''altamente probable'', en un contexto que, según las autoridades, refleja un riesgo creciente que no se limita a este incidente concreto.
Las víctimas, Shloime Rand, de 34 años, y Moshe Shine, de 76, fueron atacadas en plena vía pública. Rand ya ha sido dado de alta hospitalaria, mientras que Shine permanece ingresado en estado estable. La policía metropolitana ha calificado el suceso como un acto terrorista y mantiene bajo custodia al principal sospechoso, Essa Suleiman, un musulmán de 45 años, detenido en el lugar de los hechos tras ser reducido con una pistola táser.
El caso ha generado especial preocupación al conocerse que Suleiman había sido derivado en 2020 al programa ''Prevent'', la principal herramienta del gobierno británico para detectar y prevenir procesos de radicalización. Sin embargo, su expediente fue cerrado ese mismo año sin medidas adicionales. Según fuentes policiales, el sospechoso contaba además con antecedentes de violencia y posibles problemas de salud mental, lo que ha intensificado el debate sobre la eficacia de los sistemas de prevención.
El atacante del merado ''Golders Green'' es un somalí que ingresó al Reino Unido aprovechándose de los laxos controles migratorios
El primer ministro, Keir Starmer, condenó el ataque y anunció un paquete de medidas para reforzar la seguridad, especialmente en comunidades judías. Entre ellas se incluyen el incremento de la presencia policial, nuevas protecciones para sinagogas y centros comunitarios, y una financiación adicional de 25 millones de libras destinada a reforzar la seguridad. También adelantó la posibilidad de acelerar legislación para combatir amenazas externas y endurecer las sanciones contra delitos de odio.
Starmer hizo un llamamiento a la sociedad británica para reconocer el impacto del antisemitismo, afirmando que ''demasiadas personas en este país lo minimizan''. Sin embargo, sus declaraciones no han logrado calmar el malestar en algunos sectores. Durante una visita a ''Golders Green'', el mandatario laborista fue recibido con protestas y críticas por parte de ciudadanos que exigen respuestas más contundentes.
El ataque ha reavivado además el debate sobre la laxa política migratoria del Reino Unido y su relación con la seguridad nacional. Suleiman, nacido en Somalia, llegó al país de forma legal en la década de 1990 y posteriormente obtuvo la ciudadanía británica. Muchos críticos del gobierno y la ciudadanía en general sostienen que los controles y mecanismos de integración han sido totalmente insuficientes.
Starmer anunció en las últimas horas una serie de medidas para la protección de la comunidad judía en el Reino Unido
En particular, se cuestiona la capacidad del Estado para realizar un seguimiento eficaz de individuos considerados en riesgo. El hecho de que una persona previamente identificada por ''Prevent'' pudiera quedar fuera del sistema sin supervisión posterior pone en duda la coordinación entre agencias y la solidez del modelo preventivo. Este patrón ya ha sido señalado en incidentes anteriores, donde individuos conocidos por las autoridades terminaron cometiendo actos violentos.
Mientras tanto, la comunidad judía en el Reino Unido ha expresado una creciente sensación de inseguridad. Algunos ciudadanos han manifestado públicamente su temor a circular libremente, e incluso contemplan abandonar el país. Este clima ha intensificado la presión sobre el gobierno para que adopte medidas más estructurales y no únicamente reactivas.
Aunque el Ejecutivo insiste en que está dispuesto a ''aprender lecciones'' y mejorar los mecanismos existentes, el caso de ''Golders Green'' pone de manifiesto fallos significativos en la prevención, el seguimiento y la respuesta institucional. La combinación de advertencias ignoradas, programas ineficaces y respuestas tardías alimenta una percepción de vulnerabilidad que trasciende este ataque en particular.
Tras el ataque, la comunidad judía en Reino Unido ha expresado un gran temor y descuido por parte del gobierno socialista británico