El pacto reduce aranceles, abre cuotas preferenciales y podría duplicar las ventas argentinas a Europa hacia 2030.
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El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea entra en vigencia este viernes 1° de mayo y abre una de las oportunidades comerciales más importantes para Argentina en décadas. Tras más de 25 años de negociaciones, el entendimiento comenzará a aplicarse de manera provisional con reducción de aranceles, cuotas preferenciales y un nuevo marco normativo para atraer inversiones.
El pacto llega en un momento clave para el Gobierno de Javier Milei, que busca consolidar una economía más abierta, competitiva y orientada a la exportación. Según estimaciones ABECEB, las ventas argentinas a la Unión Europea podrían crecer casi 80% hacia 2030, al pasar de unos US$8.500 millones actuales a US$15.100 millones. La proyección se apoya en una mayor participación de los productos argentinos dentro de la demanda europea de importaciones.
Con Milei al frente, el Mercosur rompió su inercia y firmó un acuerdo histórico con la UE
El acuerdo no solo implica una mejora comercial, sino también una señal institucional.Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina, destacó que se tratará del área de libre comercio más grande del mundo, con 700 millones de personas, cerca del 30% del PBI global y alrededor del 35% del comercio internacional. Además, remarcó que el convenio liberaliza comercio, servicios e inversiones, y crea un marco de estabilidad para los inversores.
Para Argentina, los sectores con mayor potencial inmediato son el agro, la agroindustria, la carne, el maíz, los cítricos, la pesca, la acuicultura, el vino, el aceite de oliva y otros productos regionales. El embajador europeo señaló que el 99% de los productos agropecuarios argentinos ingresarán sin aranceles, aunque en algunos casos bajo un sistema de cuotas.
Las empresas argentinas tendrán ahora el desafío de elevar sus estándares de calidad para competir en uno de los mercados más exigentes del mundo. El cumplimiento de reglas de origen, trazabilidad, requisitos sanitarios, logística eficiente y normas europeas obligará a modernizar procesos, mejorar controles y profesionalizar la producción.
Erik Høeg, embajador de la Unión Europea en Argentina junto a Javier Milei y Pablo Quirno.
En materia de inversiones, la Unión Europea ya representa el 40% de la inversión extranjera directa en Argentina. Según las proyecciones, el acuerdo podría generar entre US$15.000 millones y US$20.000 millones adicionales entre 2026 y 2030. En ese escenario, el stock total de inversión europea podría superar los US$90.000 millones.
El canciller Pablo Quirno también se mostró optimista durante su exposición en la Expo EFI, donde sostuvo que “la cantidad de dólares que va a entrar a la Argentina es realmente inédita” y afirmó que la misión del Gobierno es “vender nuestro país en todo el mundo” para generar condiciones que permitan el crecimiento del sector privado.
Milei y el giro aperturista del Mercosur
Durante años, el MERCOSUR quedó atrapado entre el proteccionismo, las trabas internas y una integración más declamada que efectiva. Con Javier Milei en la Presidencia argentina y las discusiones que supo dar, esa inercia empezó a quebrarse mediante una agenda exterior orientada a abrir mercados, atraer inversiones y recuperar competitividad.
Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo con la Unión Europea marca un quiebre para un bloque que habló mucho de integración, pero avanzó poco en los hechos. La reducción de aranceles, las reglas más previsibles y la exigencia de mejores estándares productivos obligan a dejar atrás la comodidad del aislamiento y competir de verdad.
Los líderes del bloque regional junto a la presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen.
Para Argentina, el nuevo escenario representa una oportunidad directa: más exportaciones, más inversiones y mayor acceso a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo. Pero además, refleja el peso internacional que empezó a ganar el programa de reformas impulsado por el Presidente: el MERCOSUR se corre del viejo esquema defensivo y se acerca, finalmente, a la idea de un verdadero mercado común.