El municipio de Sauce de Luna, en Entre Ríos, expone un caso extremo de desmanejo fiscal en las gestiones locales. El intendente peronista Alcides Alderete otorgó aumentos salariales de hasta el 300% sin respaldo financiero, mientras la administración gastó fondos en la compra de 3.490 bebidas alcohólicas para una fiesta que nunca se realizó, en un contexto en el que genera apenas el 13% de sus recursos.
Con una recaudación propia casi inexistente y una fuerte dependencia de fondos nacionales y provinciales, el desenlace fue previsible: ahora deberá pagar parte de los sueldos municipales con tickets de comida. La medida fue confirmada por el propio jefe comunal, quien explicó que un adicional de entre $30.000 y $50.000 será reemplazado por un bono alimentario utilizable en comercios locales.

Lejos de asumir errores de gestión, Alderete atribuyó la crisis a una caída de la coparticipación. Sin embargo, desde el gobierno de Entre Ríos desmintieron que exista una situación generalizada y remarcaron que el municipio nunca solicitó asistencia financiera. Funcionarios cercanos al gobernador Rogelio Frigerio calificaron el episodio como aislado y señalaron que el resto de las administraciones locales mantiene sus cuentas en orden.
Los números reflejan el problema de fondo. Solo en el primer trimestre del año, el municipio recibió en promedio cerca de $190 millones mensuales en transferencias, mientras que la recaudación local es mínima. El propio intendente reconoció que el 94% de los habitantes no paga impuestos municipales, lo que deja a la comuna sin recursos genuinos y completamente dependiente de fondos externos.










