Tras desaparecer el 23 de mayo, Agostina Vega (14) fue hallada muerta este sábado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en el sur de Córdoba Capital.
La tragedia que conmociona a la provincia de Córdoba tuvo su desenlace más temido este sábado, cuando las autoridades hallaron el cadáver de Agostina Madeleine Vega en un descampado de 200 hectáreas en el barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la capital.
Tras 7 días de una búsqueda desesperada que comenzó el 23 de mayo, la pequeña fue localizada a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad, en una zona de pastizales que se convirtió en el epicentro de la investigación judicial liderada por el fiscal Garzón. El dolor es absoluto: su madre, Melisa Heredia, se descompensó al recibir la noticia en la misma vivienda de donde su hija se fue hace una semana para no volver jamás.
Agostina Madeleine Vega
Detrás de este horror emerge la figura del principal sospechoso y único detenido: Claudio Gabriel Barrelier, un hombre de 32 años que no es un desconocido para el poder de turno. Barrelier es un empleado público y un activo militante del actual intendente Daniel Passerini, con quien ostenta fotografías que demuestran su cercanía política.
Este individuo, que ya contaba con antecedentes penales por robo y privación ilegítima de la libertad contra una expareja, operaba con la confianza que le otorgaba ser un conocido de la familia y exnovio de la madre de la víctima.
El blindaje político del acusado se extiende hasta los pasillos de la justicia y el Concejo Deliberante. La defensa de Claudio Gabriel Barrelier ha recaído en el abogado Jorge Sánchez del Bianco, integrante del influyente Estudio Jurídico Ricardo Moreno & Asociados.
Cabe destacar que Ricardo Moreno no solo es el titular de “Las 62 Organizaciones Peronistas de Córdoba”, sino también concejal peronista por la fuerza Hacemos Unidos por Córdoba, el mismo sello político de Passerini. Este nivel de conexiones sugiere un círculo de complicidades donde los defensores del victimario pertenecen al mismo riñón político que el gobierno provincial.
Claudio Gabriel Barrelier y Daniel Passerini
En cuanto a los detalles del crimen, la hipótesis central sostiene que la menor fue engañada por el sospechoso, quien la convenció de ir hasta su domicilio en la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio de Cofico, bajo la falsa promesa de “buscar un regalo para su madre”.
Barrelier incluso le pagó un remís para concretar el encuentro. Las cámaras de seguridad registraron el ingreso de ambos a la vivienda el sábado por la noche, siendo esa la última imagen de Agostina con vida. La justicia investiga ahora un presunto abuso sexual y una agresión posterior.
El comportamiento de Barrelier tras la desaparición delata una frialdad absoluta. Según la investigación, entre el sábado y el lunes el acusado pidió plata y un auto prestado desesperadamente. Finalmente, consiguió un Ford Ka negro de una amante a la que también engañó, alegando que necesitaba el vehículo para trabajar. Cámaras de seguridad captaron el momento en que estacionaba el auto frente a su casa y realizaba maniobras sospechosas, entrando y saliendo de la vivienda cargando “tachos o baldes”.
Posteriormente, las antenas de su teléfono celular confirmaron su presencia en la zona de Ampliación Ferreyra, donde ingresó en un punto ciego para las cámaras y permaneció durante una hora antes de retirarse. Ante la contundencia de las pruebas, durante su segunda indagatoria, el acusado modificó su versión y reconoció que la adolescente efectivamente había ingresado a su casa