El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este lunes que reducirá un 50% su salario y el de todos sus ministros en medio de la fuerte crisis política, económica y social que atraviesa el país tras semanas de protestas y bloqueos impulsados por sectores afines al pederasta Evo Morales.
La medida fue comunicada durante un acto oficial realizado en Sucre por los 217 años de la gesta libertaria de la capital constitucional boliviana. Según explicó el mandatario, la decisión forma parte de un “esfuerzo y compromiso” de su administración frente al delicado escenario que enfrenta Bolivia.
Rodrigo Paz, presidente democraticamente electo de Bolivia.
“Este presidente, junto a sus ministros, ha asumido la decisión, como parte del esfuerzo y el compromiso con el país, de rebajarse el salario al 50 %”, afirmó Paz durante su discurso.
Hasta antes del anuncio, el mandatario percibía un salario mensual de 24.978 bolivianos, equivalentes a unos 3.600 dólares. Tras el recorte, su remuneración quedará reducida a aproximadamente 12.489 bolivianos, cerca de 1.800 dólares mensuales. En Bolivia, además, ningún funcionario público puede cobrar más que el presidente.
El anuncio se produce cuando el país ya atraviesa su cuarta semana consecutiva de conflictos y bloqueos de rutas, especialmente en La Paz y El Alto, donde comenzaron a registrarse faltantes de alimentos, combustibles y medicamentos.
Las protestas son encabezadas por sindicatos, organizaciones campesinas y sectores vinculados al expresidente Evo Morales, quienes buscan destituir a Paz y cuestionan las reformas económicas implementadas por el nuevo gobierno.
En los últimos días se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, mientras el Gobierno intenta evitar una escalada mayor del conflicto. A pesar de la presión de distintos sectores, Paz descartó hasta el momento avanzar con un estado de excepción o una militarización generalizada del país.
Rodrigo Paz.
El mandatario sostiene que detrás de las protestas existen sectores que buscan impedir el cambio político y económico iniciado tras el fin de casi dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Paz llegó al poder prometiendo una apertura económica, mayor protagonismo del sector privado y un programa de estabilización para enfrentar la peor crisis económica boliviana en décadas. Sin embargo, el ajuste económico y las tensiones sociales comenzaron a erosionar rápidamente el respaldo que había obtenido tras derrotar al socialismo boliviano en las elecciones.