El presidente brasileño comenzó un tratamiento contra el cáncer de piel en medio de una difícil campaña por la reelección y mientras varias encuestas muestran una caída de su apoyo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició un tratamiento preventivo de radioterapia luego de que médicos detectaran y removieran una lesión de cáncer de piel en el cuero cabelludo, en un momento especialmente delicado para el mandatario debido a la campaña presidencial y al creciente desgaste político de su gobierno.
El líder del Partido de los Trabajadores, de 80 años, deberá someterse a 15 sesiones de radioterapia superficial durante las próximas semanas mientras intenta sostener su candidatura rumbo a las elecciones presidenciales de octubre, donde enfrenta uno de los escenarios electorales más complejos desde su regreso al poder.
La noticia generó un fuerte impacto político en Brasil debido a que ocurre en medio de una campaña marcada por el deterioro económico, la caída de la popularidad presidencial y el avance de la oposición conservadora. En las últimas semanas, varias encuestas comenzaron a mostrar a Lula perdiendo terreno frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, e incluso algunos sondeos ya colocan al oficialismo por detrás de la derecha por primera vez desde 2023.
El candidato a presidente Flávio Bolsonaro
Durante los últimos años, Lula enfrentó distintos problemas médicos que afectaron su imagen pública. En 2024 fue sometido a una cirugía por una hemorragia cerebral tras una caída doméstica y anteriormente había superado un cáncer de laringe diagnosticado en 2011. Ahora, la aparición de un nuevo cuadro oncológico vuelve a instalar el debate sobre su estado de salud en plena disputa electoral.
Mientras el oficialismo intenta transmitir normalidad y asegura que Lula continuará con su agenda política sin restricciones, dirigentes opositores comenzaron a cuestionar si el presidente realmente está en condiciones de afrontar otra campaña presidencial intensa y eventualmente gobernar durante cuatro años más.
El ex dictador Nicolas Maduro junto al presidente Lula da Silva
El tratamiento médico coincide además con un momento de fuerte presión económica y política para el gobierno brasileño. La inflación, el aumento del gasto público y la caída de la confianza empresarial afectaron la imagen del presidente, mientras la oposición busca instalar la idea de un ciclo político agotado dentro del lulismo.
A pesar del panorama adverso, Lula insiste en competir nuevamente y mantiene una intensa agenda pública para intentar revertir la tendencia negativa en las encuestas. Sin embargo, el avance de sus problemas de salud y el desgaste político de su administración ya comenzaron a convertirse en uno de los principales temas de debate de la campaña presidencial brasileña.