La ofensiva rusa alcanzó unas 20 regiones ucranianas, dejó al menos seis muertos y volvió a golpear infraestructura energética y ferroviaria cerca de la frontera con la OTAN.
Rusia llevó adelante uno de los ataques más grandes desde el inicio de la guerra al lanzar cerca de 800 drones contra distintas regiones de Ucrania, en una ofensiva masiva que dejó al menos seis muertos, decenas de heridos y graves daños sobre infraestructura crítica.
Según informó el presidente ucraniano Volodímir Zelensky, los bombardeos afectaron alrededor de 20 regiones del país y estuvieron dirigidos principalmente contra instalaciones energéticas, ferroviarias y portuarias. Entre las zonas más golpeadas estuvieron Kiev, Leópolis, Odesa, Rivne, Ivano-Frankivsk y áreas cercanas a las fronteras con Polonia, Hungría y Eslovaquia.
Las autoridades ucranianas señalaron que parte de los drones fueron lanzados desde territorio ruso y también desde Bielorrusia, ampliando todavía más la presión militar sobre Ucrania. La magnitud del ataque obligó a Polonia a activar aviones de combate para monitorear la situación cerca del espacio aéreo de la OTAN.
Bomberos ucranianos apagando un incendio provocado por el ataque
Zelensky calificó la ofensiva como “uno de los ataques más largos y masivos de toda la guerra” y advirtió que Rusia busca desgastar las defensas antiaéreas ucranianas mediante oleadas constantes de drones y misiles.
El ataque se produjo apenas días después de la finalización de la tregua temporal impulsada por Donald Trump para el Día de la Victoria del 9 de mayo. Tras el fin del alto el fuego, Moscú retomó rápidamente los bombardeos de gran escala sobre territorio ucraniano.
En paralelo, Rusia intensificó durante los últimos meses su estrategia de ataques contra infraestructura energética ucraniana. Investigaciones recientes muestran que Moscú comenzó a enfocarse especialmente en pequeñas subestaciones eléctricas y sistemas locales de distribución, más difíciles de proteger ante la falta de defensas aéreas suficientes.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky
Las Fuerzas Armadas ucranianas aseguraron haber derribado una parte importante de los drones, aunque reconocieron daños significativos sobre instalaciones ferroviarias, edificios residenciales y depósitos energéticos. En varias ciudades se registraron cortes de electricidad y problemas en el transporte.
La ofensiva también volvió a generar preocupación en países vecinos de la OTAN. Hungría convocó al embajador ruso luego de que drones impactaran cerca de zonas habitadas por minorías húngaras en el oeste ucraniano, mientras Eslovaquia decidió reforzar controles fronterizos por motivos de seguridad.
El ataque ocurre en medio de nuevas especulaciones sobre posibles negociaciones de paz impulsadas por Estados Unidos. Tanto Trump como Vladimir Putin habían insinuado recientemente que la guerra podría acercarse a una etapa de negociación, aunque los combates continúan intensificándose sobre el terreno.