Los socialdemócratas de Suecia decidieron lanzar una campaña electoral en árabe de cara a las elecciones generales del 13 de septiembre, con el objetivo de ganar el apoyo de la gran cantidad de inmigrantes ilegales musulmanes que se consolidaron en el país.
La decisión expone el peso que adquirieron estos grupos de extranjeros dentro de la sociedad sueca y, especialmente, en los principales centros urbanos.
Las cifras oficiales de Statistics Sweden (SCB) muestran que aproximadamente 2,94 millones de personas, equivalentes al 28% de la población, tienen origen extranjero. La categoría incluye tanto a quienes nacieron fuera de Suecia como a los residentes nacidos en el país cuyos dos padres son extranjeros.
La campaña en árabe.
Dentro de ese proceso de transformación demográfica, Suecia cuenta con importantes grupos provenientes de países musulmanes, particularmente de Siria e Irak.
El crecimiento de la población extranjera también hizo que el árabe adquiriera una presencia cada vez más visible en la vida cotidiana de distintas zonas urbanas del país.
Ciudades como Estocolmo, Gotemburgo y Malmö concentran una presencia significativa de inmigrantes ilegales musulmanes y se convirtieron en espacios donde el árabe tiene una presencia notable.
En ese contexto, los socialdemócratas buscan aprovechar el peso electoral de estos sectores. La campaña incorpora mensajes directamente dirigidos a los votantes de habla árabe.
Musulmanes en Suecia.
"¡Tu voto es necesario! Vota y haz que Suecia sea más justa el 13 de septiembre", expresa uno de los carteles de propaganda del partido.
El acercamiento electoral en árabe se produce mientras la fuerte inmigración ilegal de las últimas décadas modificó de manera considerable la composición demográfica del país. El dato de que más de una cuarta parte de la población tenga origen extranjero permite dimensionar la magnitud del cambio experimentado por Suecia.
La estrategia de los socialdemócratas se da, además, en un escenario electoral favorable para la oposición de izquierda. Una nueva encuesta ubica a ese bloque en 53,9% de intención de voto, frente al 43,9% del bloque gobernante de derechas, encabezado por el primer ministro Ulf Kristersson.
Dentro de la oposición, los socialdemócratas liderados por Magdalena Andersson aparecen como la principal fuerza política individual, con un 30,5% de respaldo en el sondeo.
Después de décadas de inmigración y de una transformación demográfica profunda, los partidos políticos locales buscan consolidar su presencia entre una población cada vez menos sueca.