Las autoridades colombianas elevaron nuevamente el balance de víctimas del sismo de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país. Equipos de rescate trabajan contrarreloj entre los escombros mientras persisten las réplicas y miles de personas permanecen desplazadas o incomunicadas.
El devastador terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia ya dejóal menos 254 personas fallecidas y cerca de 2.600 heridas, según el más reciente balance oficial, mientras los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre edificios colapsados y comunidades aisladas. Las autoridades advirtieron que el número de víctimas podría seguir aumentando dado a que todavía existen numerosas personas desaparecidas.
Las ciudades dePereira, Cali, Manizales, Quibdó y Dosquebradas concentran la mayor parte de la destrucción. Decenas de edificios residenciales y comerciales colapsaron total o parcialmente, mientras hospitales, escuelas, carreteras y puentes sufrieron daños de consideración.
Colombianos en los escombros causados por el terremoto
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el cargo pocos días antes de la tragedia, mantiene vigente el estado de desastre nacional y coordina personalmente las operaciones desde un Puesto de Mando Unificado. El mandatario anunció un programa extraordinario de asistencia económica para las regiones afectadas y aseguró que la prioridad absoluta del Gobierno seguirá siendo el rescate de sobrevivientes y la atención de los damnificados.
El sismo provocó además una grave crisis humanitaria. Más de 5.000 viviendas resultaron dañadas y miles de personas debieron abandonar sus hogares. En varias ciudades continúan los cortes de electricidad, agua potable y telecomunicaciones, mientras cerca de un centenar de réplicas registradas desde el terremoto complican las tareas de rescate y aumentan el riesgo de nuevos derrumbes.
Las labores de búsqueda enfrentan dificultades adicionales en zonas rurales del Chocó y del Eje Cafetero, donde la geografía montañosa, los deslizamientos de tierra y los daños en la infraestructura vial dificultan el acceso de los equipos de emergencia.
Javier Milei junto a Abelardo de la Espriella
La magnitud del desastre generó una rápida respuesta internacional. Naciones Unidas incrementó su presencia en Colombia para coordinar la asistencia humanitaria, mientras Estados Unidos anunció ayuda financiera para la emergencia. Además, diversos países latinoamericanos, entre ellos El Salvador, México, Brasil y Ecuador, ofrecieron equipos de rescate, personal especializado y suministros para colaborar en las operaciones de socorro y reconstrucción.
Con más de 250 fallecidos y miles de heridos, el terremoto ya es considerado una de las peores catástrofes naturales registradas en Colombia en las últimas décadas. Mientras continúan las tareas de rescate, las autoridades mantienen el llamado a la población para evitar ingresar a edificios dañados, permanecer atenta a las réplicas y seguir las instrucciones de los organismos de protección civil.