El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que mantendrá conversaciones con el régimen cubano en medio de la grave crisis económica y energética que atraviesa la isla tras meses de sanciones y presión diplomática impulsadas por Washington.
A través de una publicación en Truth Social, Trump afirmó que “Cuba pide ayuda, y vamos a hablar”, aunque no brindó detalles concretos sobre el contenido ni el alcance de las futuras negociaciones. El mandatario también describió a Cuba como “un país fallido” y sostuvo que la isla “solo va en una dirección: hacia abajo”.
Las declaraciones llegan en un contexto de fuerte deterioro económico en Cuba, marcado por apagones masivos, escasez de combustible, falta de alimentos y una profunda crisis financiera agravada por las sanciones estadounidenses y la reducción del apoyo venezolano tras la caída de Nicolás Maduro.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump endureció considerablemente la política hacia La Habana. Su administración impulsó nuevas sanciones financieras, restricciones comerciales y un bloqueo sobre el suministro de combustible hacia la isla, afectando especialmente a sectores controlados por el conglomerado militar GAESA, considerado el principal núcleo económico del régimen cubano.
Días atrás, el secretario de Estado Marco Rubio anunció sanciones contra GAESA, su cúpula directiva y empresas vinculadas al sector minero cubano. Estas medidas como parte de una estrategia destinada a debilitar la estructura económica que sostiene al gobierno de La Habana.









