Rusia realizó una nueva prueba del misil balístico intercontinental RS-28 Sarmat, considerado por el Kremlin como el arma más poderosa de su arsenal nuclear estratégico. El lanzamiento fue calificado como ''exitoso'' por el presidente Vladímir Putin, quien aseguró que el sistema entrará en servicio operativo antes de fin de año.
La demostración militar se produjo en un contexto de creciente tensión internacional, pocos meses después de la expiración del tratado ''New START'', el último acuerdo de control de armas nucleares vigente entre Moscú y Washington.
El Sarmat, conocido en Occidente como ''Satán II'', es el primer misil balístico intercontinental ''superpesado'' desarrollado por Rusia tras la caída de la Unión Soviética. El programa comenzó en 2011 con el objetivo de reemplazar a los antiguos misiles Voyevoda, diseñados durante la era soviética.
Según el Kremlin, el nuevo sistema posee capacidades significativamente superiores a las de sus predecesores y puede transportar múltiples ojivas nucleares capaces de alcanzar objetivos independientes de manera simultánea.















