La administración estadounidense movilizó ayuda humanitaria, personal especializado y recursos logísticos para asistir a las zonas afectadas por el doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió Venezuela.
El pasado 24 de junio, Venezuelafue sacudida por un fenómeno geológico devastador conocido como “doblete sísmico”, una secuencia inusual de dos terremotos de gran magnitud en la misma zona con un intervalo de apenas 39 segundos.
El primer sismo alcanzó una magnitud de 7,2, seguido casi de inmediato por un segundo impacto de 7,5. Según explicó el geólogo Andrés Folguera, este fenómeno es extremadamente dañino porque el segundo golpe ocurre sobre estructuras ya debilitadas, sin dar "margen para evacuar entre una sacudida y la siguiente".
Esta catástrofe natural ha dejado al descubierto la “enorme fragilidad institucional y económica de Venezuela”, un escenario donde la falta de inversión ha convertido un evento científico en una tragedia social de proporciones épicas.
Ante la magnitud del desastre y la incapacidad de respuesta local, el presidente Donald Trump ha dado un paso al frente con una contundencia indiscutible. A través de un comunicado oficial del Departamento de Estado, se anunció que “La administración Trump moviliza una respuesta contundente ante los trágicos terremotos en Venezuela”.
El mandatario autorizó de inmediato el destino de una “importante ayuda financiera” y el despliegue de equipos de élite, trabajando codo a codo con las autoridades venezolanas interinas para atender las necesidades más urgentes.
La intervención estadounidense no escatima en recursos ni en logística militar. El Departamento de Estado ha movilizado un total de 150 millones de dólares en asistencia.
Esta cifra se desglosa en 50 millones de dólares destinados a subvenciones bilaterales para socios estratégicos en el terreno como World Vision, Samaritan's Purse, Catholic Relief Services, International Medical Corps, la Organización Internacional para las Migraciones y el Programa Mundial de Alimentos. Adicionalmente, se han aportado 100 millones de dólares al fondo común de la OCHA para Venezuela.
Equipo Regional de Respuesta ante Desastres (DART): Un grupo de expertos de primer nivel encargado de evaluar las condiciones y liderar la respuesta del gobierno estadounidense.
Equipos de Búsqueda y Rescate Urbanos: Activados desde los departamentos de bomberos del Condado de Fairfax, Virginia, y del Condado de Los Ángeles, California. Estos equipos incluyen bomberos, médicos, ingenieros estructurales y especialistas en búsqueda canina.
Departamento de Guerra (DoW) y SOUTHCOM: En una muestra de eficiencia logística, el Departamento de Guerra utiliza sus aeronaves de ala fija y rotatoria para el traslado de personal y ayuda vital, aprovechando los recursos militares ya desplegados en la región bajo la coordinación del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM).
Destrozos en Venezuela
El Departamento de Estado ha dejado claro que “La Administración Trump no tiene mayor prioridad que la seguridad de los estadounidenses”, habilitando líneas de asistencia las 24 horas del día (como el +1-202-501-4444) y recomendando la inscripción en el programa STEP para todos sus ciudadanos en la zona.
Mientras los geólogos como Gustavo Ortiz advierten que las réplicas continuarán agravando la situación de la infraestructura ya dañada, Estados Unidos mantiene su “firme compromiso de ayudar a Venezuela a recuperarse”, demostrando que, bajo el mando de Donald Trump, la región cuenta con un protector decidido frente al caos.