Ucrania intensificó sus ataques contra infraestructura energética rusa y lanzó durante la madrugada una nueva ofensiva con drones que alcanzó terminales petroleras, refinerías y plantas de procesamiento de gas en distintas regiones de Rusia, según confirmó este miércoles el Estado Mayor ucraniano. La operación forma parte de la estrategia de Kiev para golpear las fuentes de ingresos energéticos del Kremlin y debilitar la capacidad de Moscú para sostener la guerra.
Entre los principales objetivos atacados se encuentran la terminal petrolera Tamanneftegaz, ubicada en la región de Krasnodar sobre la costa del mar Negro; una refinería de petróleo en Yaroslavl, al noreste de Moscú; y una planta procesadora de gas en Astrakhan, cerca del mar Caspio. Las autoridades ucranianas aseguraron que los ataques provocaron incendios y daños en instalaciones clave para la exportación y refinación de hidrocarburos rusos.
El comandante de las fuerzas de drones de Ucrania, Robert Brovdi, confirmó los ataques a través de Telegram y señaló que las operaciones fueron ejecutadas durante la noche del 13 de mayo. Horas después comenzaron a circular imágenes y videos en redes sociales rusas que mostraban densas columnas de humo elevándose sobre algunas de las instalaciones alcanzadas.
El sistema de monitoreo de incendios FIRMS, administrado por la NASA, detectó focos activos de fuego cerca del puerto de Taman, lo que pareció respaldar los informes ucranianos sobre el impacto en la terminal Tamanneftegaz. Esta infraestructura es considerada una de las más importantes del sur de Rusia y se utiliza para transferir petróleo crudo, diésel, ''fuel oil'' y gas licuado desde oleoductos hacia buques destinados a exportaciones internacionales.
Según el Estado Mayor ucraniano, la terminal desempeña un papel estratégico para el comercio energético ruso y representa una fuente clave de ingresos para financiar la guerra. Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, Ucrania ha incrementado gradualmente los ataques de largo alcance contra instalaciones energéticas dentro del territorio ruso, buscando afectar la logística militar y reducir la capacidad financiera de Moscú.
Otro de los blancos alcanzados fue la refinería de Yaroslavl, que produce gasolina, diésel y combustible para aviones. Las autoridades ucranianas afirmaron que las unidades primarias de refinación fueron impactadas durante el ataque. Kiev sostiene que la planta cumple una función importante para el abastecimiento logístico del ejército ruso.










