La Unión Europea recomendó reducir la velocidad en autopistas, fomentar el teletrabajo y promover el uso del transporte público como parte de un conjunto de medidas destinadas a enfrentar la creciente crisis energética global, agravada por el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en rutas clave de suministro de petróleo.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, instó a los ciudadanos y a los Estados miembros a adoptar cambios inmediatos en sus hábitos de consumo para reducir la demanda de combustibles, especialmente diésel y queroseno. Las recomendaciones siguen las directrices de la Agencia Internacional de Energía, que ha advertido sobre una de las mayores amenazas a la seguridad energética en décadas.
Entre las medidas sugeridas se encuentran la reducción de los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 kilómetros por hora, el aumento del trabajo remoto, el uso compartido de vehículos y la disminución de vuelos, particularmente los viajes de negocios. Estas iniciativas buscan aliviar la presión sobre los mercados energéticos, afectados por la volatilidad de los precios del petróleo y las interrupciones en el suministro.













