Cientos de inmigrantes, en su mayoría musulmanes provenientes del África subsahariana, intentaron este sábado avanzar desde Marruecos hacia la ciudad española de Ceuta para establecerse irregularmente en territorio europeo, en medio de una nueva jornada de tensión migratoria apenas dos semanas después del cruce masivo registrado a fines de julio.
Los grupos se habían concentrado en las inmediaciones de Fnideq, conocida en español como Castillejos, la última localidad marroquí antes de la frontera con Ceuta. Parte de los invasores permanecieron ocultos en zonas montañosas y posteriormente descendieron hacia el límite con España.
Por el momento, las fuerzas de seguridad marroquíes desplegaron unidades antidisturbios y bloquearon el avance. Durante los operativos se registraron cargas policiales, gases lacrimógenos y forcejeos con quienes intentaban continuar hacia la frontera.
Según fuentes de seguridad citadas por medios locales, 294 personas fueron detenidas, entre ellas 248 inmigrantes subsaharianos y 46 ciudadanos marroquíes. Además, las autoridades informaron sobre otras 61 detenciones relacionadas con la presunta promoción de cruces ilegales mediante redes sociales.
El nuevo intento había sido convocado durante los últimos días a través de Facebook, WhatsApp y TikTok, donde circularon mensajes que llamaban a concentrarse el 15 de agosto para intentar entrar masivamente en Ceuta, tanto por tierra como a nado.
Ante las advertencias y escándalo desatado por la indiferencia de las autoridades en la última invasión, España y Marruecos movilizaron alrededor de 7.000 efectivos a ambos lados de la frontera. Del lado español fueron desplegados cerca de 4.000 miembros de la Policía Nacional, Guardia Civil, unidades antidisturbios y Fuerzas Armadas, mientras que Marruecos destinó aproximadamente 3.000 agentes, además de drones, unidades móviles y vigilancia marítima.
El operativo se produjo después de la grave crisis del 30 de julio, cuando decenas de miles de personas atravesaron desde Marruecos hacia Ceuta, inspiradas en la laxa política migratoria del socialismo español. Miles permanecieron posteriormente en territorio español y la infraestructura destinada a alojamiento y solicitudes de asilo quedó bajo fuerte presión.
La situación volvió a colocar en el centro del debate la política migratoria del Gobierno del socialista Pedro Sánchez, que pocas semanas antes había avanzado con una regularización masiva de inmigrantes. La crisis también provocó tensiones dentro de Europa y llevó a Italia a reforzar los controles sobre viajeros procedentes de España.
Por el momento, el despliegue evitó que los grupos que avanzaban desde Castillejos alcanzaran masivamente Ceuta, aunque la movilización volvió a mostrar la creciente presión sobre una de las principales fronteras terrestres entre África y la Unión Europea.