La Argentina fue escenario de dos de los atentados terroristas islamistas más graves de América Latina, mientras que durante las últimas décadas las fuerzas de seguridad investigaron distintas redes de extremismo yihadista, presuntos planes de atentados y operaciones de reclutamiento vinculadas con organizaciones como ISIS y Hezbollah.
Los antecedentes más graves fueron el atentado contra la Embajada de Israel del 17 de marzo de 1992, que dejó 29 muertos, y el ataque contra la AMIA del 18 de julio de 1994, que provocó 85 víctimas fatales. En abril de 2024, la Cámara Federal de Casación Penal atribuyó ambos ataques a Hezbollah y señaló la responsabilidad de Irán en su planificación.
En septiembre de 2018, las autoridades brasileñas detuvieron en la Triple Frontera a Assad Ahmad Barakat, señalado como uno de los principales operadores financieros de Hezbollah en América Latina. La Unidad de Información Financiera argentina investigó maniobras de presunto lavado de dinero mediante casinos de Puerto Iguazú, vinculadas con una red dedicada al financiamiento de la organización terrorista.
Ese mismo año, dos argentinos fueron detenidos por presuntamente planificar un atentado contra la Marcha del Orgullo LGBT en Buenos Aires, mediante un vehículo cargado con explosivos. La investigación identificó contactos con reclutadores vinculados a ISIS y conversaciones sobre posibles ataques. Sus procesamientos fueron ratificados por la Cámara Federal en 2019.
En 2023, tras una alerta del FBI, la Policía Federal detuvo en Santiago del Estero a Daniel Antonio Agüero, investigado por mantener comunicaciones con redes vinculadas al Estado Islámico a través de Telegram. La Justicia lo procesó con prisión preventiva por tenencia de materiales explosivos y participación en agrupaciones destinadas a imponer ideas mediante la fuerza o el temor.
Durante febrero de 2024, una investigación conjunta con las autoridades españolas permitió detener en Santa Fe a un individuo acusado de difundir propaganda yihadista y amenazas terroristas. En agosto, la Policía Federal realizó siete detenciones vinculadas con una presunta célula islamista en Mendoza, investigada por planificar ataques contra la comunidad judía. En agosto de 2026, Casación convalidó la extensión de la prisión preventiva de dos acusados.
En enero de 2025, Prefectura Naval detuvo en Río Negro a David Nazareno Ávila, investigado por sus vínculos con ISIS. Según la Fiscalía, el acusado manifestó: "Quiero ser mártir en Argentina" y solicitó instrucciones para fabricar explosivos. Posteriormente fue procesado y el Ministerio Público Fiscal solicitó su elevación a juicio.
David Nazareno Ávila.
El caso más reciente de los repasados ocurrió en julio de 2025, cuando una alerta del FBI motivó allanamientos en La Plata y Ensenada. La investigación involucró a un adolescente de 17 años que habría contactado mediante Telegram con redes vinculadas a ISIS dedicadas a captar individuos para ataques de tipo lobo solitario. Durante los procedimientos se secuestraron un pistolón, municiones y dispositivos electrónicos.
Los antecedentes demuestran que el terrorismo islamista representa una amenaza concreta para la seguridad de la Argentina, que no se limita a los atentados de los años noventa. Desde los ataques perpetrados por Hezbollah hasta las células vinculadas con ISIS investigadas en los últimos años, las organizaciones extremistas han intentado extender sus actividades dentro del territorio nacional. La detección de redes de reclutamiento, financiamiento y planificación de atentados evidencia la importancia de las tareas de inteligencia y prevención para impedir nuevos ataques.