Mientras la Autoridad Palestina intenta presentarse ante Occidente como un socio moderado y reformista, un reciente informe del Departamento de Estado de Estados Unidos expuso una realidad muy distinta: Ramallah continúa financiando a terroristas y a sus familias mediante mecanismos apenas maquillados bajo nuevos nombres burocráticos.
Según el reporte enviado al Congreso estadounidense, la Autoridad Palestina distribuyó 156 millones de dólares en pagos vinculados al llamado sistema de “pay-for-slay” (“pago por matar”), una política que recompensa económicamente a terroristas palestinos encarcelados, liberados o muertos mientras cometían atentados. De esa cifra, 126 millones fueron destinados directamente a terroristas, incluidos presos liberados de cárceles israelíes, y otros 30 millones a familiares de atacantes fallecidos.
“El sistema de compensación en apoyo al terrorismo continúa operando bajo nuevos mecanismos y con otro nombre”, afirmó el Departamento de Estado. El informe se basó en información proporcionada por Israel, organizaciones no gubernamentales y fuentes abiertas.

Las revelaciones contradicen las promesas realizadas por Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, quien había anunciado supuestas reformas para reemplazar estos pagos por un modelo de asistencia social “basado en necesidades económicas”. Washington concluyó que el cambio fue meramente cosmético.








