El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), almirante Brad Cooper, aseguró que Irán ha intensificado sus ataques contra objetivos civiles en Medio Oriente como señal de “desesperación”, en un contexto de creciente presión militar y deterioro de sus capacidades operativas.
Según sus declaraciones, en las últimas semanas el régimen iraní ha llevado a cabo más de 300 ataques deliberados contra infraestructura civil, una tendencia que refuerza las preocupaciones internacionales sobre su conducta en el conflicto regional.
De acuerdo con Cooper, este cambio en el patrón de ataque coincide con un debilitamiento significativo de las capacidades militares iraníes desde el inicio de las operaciones “Roaring Lion” y “Epic Fury” a finales de febrero.
Un barco carguero en el estrecho de Ormuz
Estas ofensivas —lideradas por Estados Unidos y sus aliados, con Israel como actor clave en el frente regional— han apuntado a reducir la capacidad de proyección de fuerza de Teherán, tanto en tierra como en el ámbito marítimo.
El impacto de estas operaciones se refleja en la disminución del volumen de ataques iraníes. Mientras que al comienzo del conflicto se registraban oleadas de decenas de drones y misiles dirigidos contra Israel y otros países de la región, actualmente los lanzamientos se han reducido a incidentes aislados, con uno o dos proyectiles por vez. Este cambio sugiere una combinación de limitaciones logísticas y presión militar sostenida.
En paralelo, la tensión se ha trasladado al ámbito marítimo, particularmente en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio energético global.
Cooper subrayó que, si bien el paso se mantiene físicamente abierto, la navegación comercial se ha visto severamente afectada debido a ataques iraníes contra buques, utilizando drones y misiles.
En este sentido, destacó que fuerzas estadounidenses y aliadas han logrado neutralizar o dañar aproximadamente 140 embarcaciones vinculadas a la capacidad naval iraní, en un esfuerzo por garantizar la seguridad de las rutas marítimas.
La situación ha escalado aún más tras la advertencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien señaló que Washington podría atacar infraestructuras energéticas iraníes en un plazo de 48 horas si no se restablece completamente la libre navegación en el estrecho.
En este escenario, Israel continúa desempeñando un papel central en la contención de la amenaza iraní, enfrentando tanto ataques directos como la actividad de milicias aliadas de Teherán en múltiples frentes.
La combinación de presión militar y coordinación internacional parece estar limitando las capacidades ofensivas del régimen iraní, aunque a costa de un aumento en ataques indiscriminados contra civiles, lo que subraya la naturaleza volátil y peligrosa del conflicto.