Las negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán concluyeron sin acuerdo tras 21 horas de conversaciones ininterrumpidas en Islamabad, en lo que ya se considera uno de los encuentros diplomáticos más prolongados y relevantes entre ambas partes en décadas.
El fracaso de las tratativas deja en una situación de incertidumbre el frágil alto el fuego vigente desde principios de semana, en medio de una guerra que ha sacudido a Medio Oriente durante más de seis semanas.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien encabezó la delegación de Washington, fue claro al señalar que la falta de acuerdo perjudica principalmente a Teherán.
“No hemos alcanzado un acuerdo, y eso es una mala noticia mucho más para Irán que para Estados Unidos”, afirmó antes de abandonar la capital paquistaní. Vance subrayó que su país negoció “de buena fe” y que presentó una propuesta final que exige un compromiso inequívoco por parte de Irán de no desarrollar armas nucleares ni las capacidades necesarias para producirlas rápidamente.

La postura estadounidense, respaldada firmemente por Israel, se centra en impedir que el régimen iraní avance hacia la obtención de armamento nuclear, considerado una amenaza existencial para el Estado judío y un factor de desestabilización global.
En este sentido, la estrategia conjunta de Washington y Jerusalén ha combinado presión militar con una apertura diplomática condicionada a resultados concretos.








