En un acto público que rozó el desdén hacia los organismos internacionales, Claudia Sheinbaum minimizó las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), las cuales anticipan una contracción del 0.3% del PIB en 2025 y un incremento de la deuda pública hasta el 60.7% del PIB.
Durante su discurso, Sheinbaum afirmó que el FMI "no ha entendido que llegó la Cuarta Transformación a México", dejando entrever una postura ideológica por encima del análisis técnico. Justificó su rechazo con argumentos repetidos del oficialismo: erradicar la corrupción y devolver recursos "al pueblo".

Defensa ideológica por encima de los datos
La presidente insistió en que su administración sigue principios como "por el bien de todos, primero los pobres", afirmando que el presupuesto se destina a programas sociales, salud, educación y vivienda.
Sin embargo, el abandono del sistema de salud, la pérdida de empleos y la creciente violencia desmienten su discurso. Estas realidades contrastan con la narrativa optimista del gobierno, que parece estar desconectada de los hechos.
Sheinbaum aseguró que su modelo económico "hace florecer la economía desde abajo", en oposición al enfoque tradicional que favorece a las élites. No obstante, los indicadores macroeconómicos actuales cuestionan la eficacia de dicho planteamiento.

Contexto adverso y falta de rumbo
El FMI atribuye sus proyecciones a diversos factores, entre ellos las políticas arancelarias de Estados Unidos, que han afectado el consumo y la inversión en México.










