Mientras México se hunde en la violencia del narcoestado, una parte de su izquierda encuentra refugio ideológico en Madrid. En los últimos años ha surgido un fenómeno evidente: la izquierda española, encabezada por figuras como Pablo Iglesias e Irene Montero, está ejerciendo un efecto llamada sobre la izquierda latinoamericana, particularmente la mexicana.
Desde la creación de Canal Red Latinoamérica, Iglesias ha buscado articular un discurso común entre las izquierdas de habla hispana, proyectando en América Latina los marcos ideológicos de Podemos. El mensaje es claro: la lucha progresista es global, y España puede ser su centro de operaciones.
Del narcoestado al Debate Académico
Sin embargo, la realidad entre ambas izquierdas no podría ser más distinta. En España, el progresismo se vive desde la comodidad institucional, las becas, las subvenciones y el debate universitario. En México, en cambio, la izquierda está marcada por la violencia, la corrupción y el control territorial de los cárteles.
México es hoy un narcoestado, donde salir a la calle es un riesgo y donde la impunidad ha borrado casi cualquier frontera entre crimen y política.
Persona con mercancía propagandística de Morena en Europa
Al conversar con quienes migran, el contraste se hace evidente. En protestas organizadas en España por feministas mexicanas tras el caso del Rancho Izaguirre, las consignas locales se mezclaron rápidamente con mensajes por Palestina y discursos afines a Morena.
En la Marea Rosa —movimiento en apoyo a la entonces candidata presidencial del PAN, Xóchitl Gálvez— también aparecían activistas morenistas, reproduciendo en territorio europeo las mismas divisiones políticas que fracturan a México.
Activistas mexicanos en Europa
La importación del discurso
Incluso, ya opera formalmente una red llamada Morena Europa, que el año pasado llenó de pegatinas las calles de Madrid y otras ciudades durante la campaña de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México.
Este grupo se reúne, casualmente, en el bar de Pablo Iglesias, consolidando un vínculo político y mediático entre la izquierda española y el oficialismo mexicano. En los últimos años, Morena Europa ha organizado actos en Madrid, Berlín y París, con presencia de representantes diplomáticos afines al partido.
Morena Europa
El contraste es evidente: mientras la izquierda española se nutre del debate académico y del confort institucional, la mexicana está marcada por la economía informal, el control territorial del narco y el uso de la pobreza como camino para la construcción de votos.
Aun así, cada vez más mexicanos llegan a España atraídos por un modelo de izquierda “más cómodo y seguro”, donde se puede militar sin temer por la vida. Y es lógico: en México se sobrevive bajo un narcoestado, mientras que en España se puede ser de izquierda desde la tranquilidad de una terraza madrileña.
"Lo que parece solidaridad entre pueblos es, en el fondo, una reconstrucción del progresismo latinoamericano en suelo europeo, bajo la guía de Iglesias y su red mediática."
Dos migraciones mexicanas, dos realidades
Sin embargo, no todos los mexicanos que llegan a España siguen ese camino ideológico. También hay una nueva oleada de mexicanos de derecha, profesionales y familias que huyen de la violencia y la inestabilidad del país.
Personas que no votaron por Morena, que creen en la democracia y que desde el extranjero luchan por un México libre del populismo y del narco. Esa otra migración demuestra que no todos los que se van lo hacen por las mismas razones, ni todos llegan con las mismas ideas.
¿Importar el caos mexicano?
La pregunta es inevitable: ¿está España consciente de lo que está importando?
Si algo ha demostrado el modelo mexicano, es que el populismo disfrazado de justicia social termina sirviendo a los más violentos. Y el riesgo es que, bajo el amparo de la izquierda española, ese modelo empiece a echar raíces en Europa.
España se convierte así en un terreno fértil donde la izquierda mexicana puede replicar sus métodos y consolidar su influencia en el continente.