El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha extendido sus operaciones más allá del narcotráfico, centrándose ahora también en el robo y contrabando de combustible, conocido como "huachicol". Esta actividad se ha convertido en la segunda fuente de ingresos del cártel, solo detrás del tráfico de drogas.
Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el CJNG opera mediante una estructura sofisticada que involucra empresas fachada y empleados corruptos de PEMEX. Estos sustraen petróleo crudo y gasolina, que luego es contrabandeada hacia Texas.
















