Amazon alcanzó un hito clave en su ambicioso proyecto de internet satelital: construyó el satélite número 1.000 de su red Leo. Tres ejecutivos del programa confirmaron a Ars Technica que la compañía está a pocas semanas de lanzar el servicio comercial y apunta a disputarle a Starlink, de SpaceX, el control del mercado de banda ancha desde el espacio.
El logro se concretó en la fábrica de Kirkland, Washington, donde Amazon ensambla sus satélites. Chris Weber, vicepresidente de negocios del proyecto, detalló que ya hay 396 unidades en órbita y que todavía trabajan para ubicarlas en su posición definitiva. “El plan es lanzar el servicio inicial en 2026”, afirmó Weber al ser consultado sobre el cumplimiento del plazo prometido para este año.
La conectividad satelital de banda ancha se utiliza hoy en videojuegos, comercio, operaciones militares y acceso residencial a internet. Amazon busca posicionarse como el primer competidor real a escala global frente a Starlink, que dominó casi en soledad el sector durante media década. OneWeb ofrece un servicio más limitado.
Rajeev Badyal, responsable del desarrollo de la constelación, explicó que el mayor desafío técnico fue pasar de los prototipos a la producción masiva. “Construir un par de satélites es bastante sencillo, pero hacerlo a escala es exponencialmente más difícil”, señaló.
De la fábrica al despegue
Según Badyal, el primer lote de 27 satélites demandó seis meses de trabajo. Hoy la planta produce esa misma cantidad en una semana, un salto que atribuyó a mejoras continuas en los procesos de manufactura y en la capacitación de los técnicos.
Paul Palcisco, director de producción, contó que la fábrica de 170.000 pies cuadrados se construyó mientras el diseño del satélite aún estaba en desarrollo. La compañía ocupó el edificio en diciembre de 2022 y lo transformó en planta productiva en apenas 15 meses. “Apenas abrimos las puertas de esa fábrica, tuvimos que cambiarla”, reconoció Palcisco sobre los ajustes que debieron hacer una vez que arrancó la producción real.
Amazon presentó el proyecto en 2019 bajo el nombre Project Kuiper, con el objetivo de poner en órbita baja una constelación de 3.236 satélites. El 13 de noviembre de 2025 pasó a llamarse Amazon Leo, según el sitio oficial de la empresa. Con 396 satélites en el cielo, la red todavía tiene menos del 15% de la flota proyectada, por lo que habla de un lanzamiento inicial y no de una cobertura global inmediata.
Badyal integra el equipo de Amazon Leo desde hace años, después de haber sido despedido de Starlink por Elon Musk, quien lo acusó de avanzar con demasiada cautela. La disputa entre ambas compañías también se trasladó al terreno comercial: Delta Air Lines eligió a Amazon por sobre Starlink para ofrecer internet a bordo de sus aviones, un acuerdo que, según Ars Technica, incomodó a Musk.
Rumbo al lanzamiento comercial
Amazon ya corre una vista previa empresarial de su antena de alto rendimiento Leo Ultra, pensada para empresas y gobiernos, que comenzó en noviembre de 2025 con clientes corporativos seleccionados. Badyal confirmó que el próximo vuelo de regreso al servicio del cohete Vulcan llevará satélites de Amazon Leo, y que otro Vulcan ya se prepara en la plataforma vecina para un segundo lanzamiento este año.
La compañía firmó contratos con aerolíneas, navieras y gobiernos interesados en usar su red para conectividad a bordo, logística y otras operaciones. Sin embargo, todavía no reveló precios ni planes de suscripción para el público general. El servicio comercial inicial está previsto para 2026, según confirmaron sus propios ejecutivos.