En el mundo de la tecnología, tener tamaño, plata y recursos no siempre alcanza para ganar todas las batallas. Meta lo está comprobando en la carrera de la inteligencia artificial. A pesar de haber puesto sobre la mesa al menos 14.300 millones de dólares, la empresa sigue luchando por posicionarse como referente principal en chatbots y modelos avanzados.
La movida más reciente y llamativa fue la inversión en Scale AI, una compañía especializada en datos para entrenar y mejorar sistemas de IA. Meta se quedó con casi la mitad de la empresa y, de yapa, sumó a su fundador, Alexandr Wang, para que lidere esfuerzos en superinteligencia.
Esta apuesta no fue solo por datos etiquetados y curados, sino por talento clave que acelere el desarrollo interno. Llegó en un momento complicado, después de la tibia recepción de Llama 4 y con competidores como Google, OpenAI y otros marcando el ritmo.












La gran ventaja de Meta es su enorme base de usuarios y la capacidad de distribuir novedades directamente en plataformas que la gente ya usa todos los días. No necesita que bajen una app nueva. Sin embargo, convertir esa presencia en uso habitual y relevancia es otro cantar.