Peugeot decidió enfrentar uno de los problemas más molestos de los últimos años en su historia. La marca reunió a la prensa especializada en Madrid para reconocer públicamente los errores cometidos con los motores PureTech y presentar el sucesor que busca borrar esa mala experiencia.
Durante varios años, los bloques 1.0 y 1.2 de gasolina que usaron Peugeot, Citroën y Opel acumularon quejas por fallos repetidos. Los responsables de la compañía admitieron que se equivocaron y tardaron demasiado en responder a los clientes y talleres.
Solo en España se vendieron cerca de 500.000 unidades afectadas entre las tres marcas del grupo Stellantis. En toda Europa superan los cinco millones de motores fabricados. Esto tiene un peso especial en nuestro país, donde Stellantis produce varios modelos en las plantas de Vigo, Figueruelas y Villaverde.
La marca cerró 2025 con más de 81.000 autos vendidos en Argentina y la región, por lo que recuperar la confianza se volvió una prioridad absoluta.

Los problemas del PureTech
Uno de los defectos principales fue la correa de distribución bañada en aceite, que se degradaba por una reacción química. En recorridos cortos de ciudad, el combustible se mezclaba con el aceite, hinchaba la correa y generaba fragmentos que terminaban obstruyendo la bomba de aceite, provocando averías graves.
















