La histórica salida a bolsa de SpaceX convirtió en millonario a Juan Hernández, un soldador mexicano que había ingresado a la compañía de Elon Musk en 2015 y que recibió acciones como parte de su compensación laboral. Diez años después, esos títulos que en un primer momento parecían apenas un beneficio adicional pasaron a valer una fortuna, demostrando una vez más que el capitalismo premia el trabajo, el ahorro y la inversión.
Hernández llegó a SpaceX por recomendación de un amigo. Según contó a CBS News, en aquel momento ni siquiera tenía claro qué hacía la empresa aeroespacial fundada por Musk, pero aceptó el desafío y comenzó a trabajar como soldador en la fabricación de estructuras clave para los sistemas de lanzamiento.
José Hernández junto a su familia.
Durante una década, el operario latino se desempeñó en la planta de montaje de la compañía y logró ascender hasta ocupar el cargo de supervisor. Al momento de su contratación, SpaceX le ofreció un paquete de acciones valuado en aproximadamente US$10.000. Hernández reconoció que al principio no dimensionó la importancia de ese beneficio, porque no tenía experiencia en inversiones ni imaginaba el crecimiento que tendría la empresa.
La apuesta terminó cambiándole la vida. Según CBS News, el exsoldador conserva alrededor de 6.500 acciones de SpaceX. Con un precio inicial de US$135 por acción, ese paquete ya equivalía a unos US$880.000. Pero tras el debut bursátil, la acción cerró en torno a los US$160,95 y llegó a tocar un máximo intradiario de US$176,45, por lo que su tenencia superó el millón de dólares durante la jornada.
No se trató de un subsidio, de un plan estatal ni de una promesa política: fue la consecuencia directa de trabajar en una compañía innovadora, conservar sus acciones y acompañar el crecimiento de una empresa que revolucionó la industria aeroespacial.
Space X hace historia en Wall Street.
El propio Hernández defendió ese modelo y sostuvo que entregar acciones a los empleados mejora el rendimiento, porque cada trabajador entiende que también es dueño de una parte de la compañía. En otras palabras, cuando la empresa crece, no sólo ganan los fundadores o los grandes inversores.
Actualmente, Hernández continúa su carrera en Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos. Pese a su nueva situación económica, aseguró que no piensa abandonar su rutina laboral y que busca transmitir a sus hijos lo que aprendió sobre inversión. Incluso contó que su hija adolescente ya posee acciones en compañías como Meta.