J.K. Rowling vendió 600 millones de libros. Financió refugios para mujeres víctimas de violencia. Se ha declarado toda su vida de izquierdas, feminista, favorable a los derechos de las minorías. Pero en 2020 escribió que las mujeres tenían derecho a disponer de espacios no mixtos basados en el sexo biológico. Desde entonces, es persona non grata en los círculos progresistas que la encumbraron. Sus editores han tomado distancia. Algunos actores se han negado a pronunciar su nombre. Se han cancelado conferencias por su causa. Aquellos que antes adoraban sus libros ahora la rechazan acusándola de transfobia. Toda una vida arrasada por una sola frase, sin un juicio justo; así es el bando del "bien"...
Rowling no es un caso aislado. En Francia, se han censurado documentales tras la presión de grupos militantes y el documental sobre Samuel Paty, el profesor asesinado en Francia, presentado este año en el Festival de Cannes, fue criticado y tachado de islamófobo por mostrar la verdad, una verdad que molesta.










