Una oportunidad histórica para recuperar el prestigio internacional. Eso es lo que representa el giro que ha emprendido el presidente Javier Milei en política exterior. Su participación en la gala "American Patriots", organizada por Donald Trump en Mar-A-Lago, no fue solo un gesto simbólico: fue el inicio de una estrategia diplomática que puede reposicionar a la Argentina en el mapa global como un actor serio, confiable y alineado con los valores del mundo libre.
Durante años, el kirchnerismo construyó un entramado de alianzas con gobiernos autoritarios como los de Venezuela, Irán, Cuba y Nicaragua. Esas relaciones no solo mancharon la imagen de nuestro país, sino que también nos aislaron de las democracias liberales que dominan la economía global. Milei, en cambio, busca poner fin a ese ciclo oscuro con una agenda de integración al orden occidental, basada en el libre comercio, la cooperación estratégica y la defensa de la libertad.













