Cuidar a quienes nos cuidan constituye el punto más básico de una estrategia de seguridad: ¿qué podemos esperar los ciudadanos “comunes” si quienes están encargados de protegernos no cuentan con los requisitos mínimos para tener una vida digna y llevar a cabo sus tareas? Pareciera ser una obviedad, pero aparentemente para el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, único responsable de la Policía Bonaerense, no lo es.
Las condiciones deplorables en las que trabajan los oficiales de la provincia más poblada del país han llevado a una verdadera ola de suicidios dentro de la fuerza. El promedio anual era de 29 casos al año, pero en lo que va del 2024 ya son 37 los policías de la Bonaerense que se quitaron la vida.
Los suicidios son la principal causa de muerte entre los policías bonaerenses. Se trata de una problemática que afecta a todas las localidades de la Provincia y a oficiales de todas las edades, aunque tiene mayor incidencia entre los oficiales jóvenes.












