En un nuevo atropello contra la identidad cultural de Occidente, la maquinaria progresista ha puesto su mira en Betty Boop; el legendario personaje de piel blanca que definió una era.
La caída de los pilares de la cultura tradicional parece no tener fin. Se ha confirmado que la actriz y creadora negra Quinta Brunson desarrollará y protagonizará un largometraje sobre Betty Boop, un proyecto gestado en las entrañas de Fifth Chance Productions y Fleischer Studios. Esta alianza, que cuenta con la incomprensible complicidad de Mark Fleischer, nieto del creador original, pretende diseccionar la relación entre el artista Max Fleischer y su creación.
Sin embargo, el trasfondo es puramente ideológico: la productora de Brunson, definida como una entidad liderada por mujeres, confiesa sin ambages que su enfoque primordial son las voces diversas, lo que en la práctica supone supeditar la calidad y la fidelidad histórica a las cuotas raciales del activismo moderno.
Quinta Brunson
El ataque al personaje no es sutil. La propia Brunson ha declarado cínicamente que la historia de este ícono de 1930 será «explorada de una manera refrescante, subversiva y atemporal». Esta retórica de la «subversión» es la herramienta predilecta de la izquierda para desmantelar clásicos: se toma una figura que apareció en más de 100 dibujos animados durante la Era del Jazz y se la vacía de su esencia para convertirla en un panfleto político.
Lo que durante décadas fue la primera y única superestrella femenina independiente de la animación, ahora corre el riesgo de convertirse en un experimento de deconstrucción similar al que sufrieron otras marcas bajo el yugo de la corrección política.
La elección de Quinta Brunson responde estrictamente a la lógica de premios y castas que impera en el Hollywood actual. Se nos vende su currículum como una garantía de éxito, destacando que fue la primera mujer negra en ganar el Emmy a la mejor escritura para una serie de comedia y la primera en obtener tres nominaciones al Emmy en un solo año por escritura, actuación y producción.
Representación de Betty Boop en 1932
Además, se subraya con insistencia que es la primera mujer negra en ganar como mejor actriz principal de comedia desde 1981. Sin embargo, estos logros, lejos de justificar el despojo de la identidad de un personaje blanco, evidencian cómo el sistema premia a los perfiles que mejor encajan en la narrativa globalista.
La traición de los herederos es, quizás, el punto más doloroso de este proceso. Mark Fleischer, actual presidente y director ejecutivo de Fleischer Studios, ha llegado a afirmar que “Quinta encarna a la perfección el amor por la vida, la inteligencia, el humor, la desfachatez y la compasión de Betty”.
Es una claudicación absoluta ante la cultura del olvido; es aceptar que una figura con casi un siglo de historia pueda ser «reinventada» siguiendo el peligroso modelo de Greta Gerwig y Margot Robbie en "Barbie", donde el objetivo no es honrar al personaje, sino utilizarlo como vehículo para una perspectiva contemporánea cargada de sesgo ideológico