La Argentina, Estados Unidos e Israel fueron los únicos tres países que votaron en contra de una declaración política sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El documento, de carácter no vinculante, obtuvo 153 votos afirmativos, mientras que Paraguay y Nueva Zelanda se abstuvieron.
La decisión del gobierno de Javier Milei ratificó su postura crítica frente a las iniciativas de izquierda en organismos internacionales que buscan condicionar el manejo de la política sanitaria.
El rechazo argentino se alineó con los cuestionamientos de Washington y Jerusalén y puso en primer plano la defensa de la soberanía nacional y la autonomía de los Estados para definir sus propias políticas de salud.












