El Gobierno bonaerense aplicó una suba del 6,71% en las tarifas de las rutas provinciales, una medida que incrementa el costo de los viajes y dificulta que miles de familias puedan trasladarse y disfrutar del receso invernal.
En una clara muestra de la insensibilidad que caracteriza al feudo kirchnerista en la Provincia de Buenos Aires, viajar por las rutas concesionadas es un 6,71%más caro. Esta medida, oficializada mediante la Resolución 544/2026 del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, impacta directamente en la Autopista Buenos Aires-La Plata y en el Sistema Vial Integrado del Atlántico (SVIA).
El golpe lo sufren a diario miles de trabajadores y estudiantes que, lejos de recibir alivio, son víctimas de un esquema de actualizaciones trimestrales que parece no tener techo.
Telepeaje BSAS- La Plata
El impacto en la Autopista Buenos Aires-La Plata es devastador para el presupuesto familiar. Quienes viajan desde la capital bonaerense hacia la CABA deben afrontar ahora un costo de $6.000 por el peaje de Hudson para autos particulares.
Sin embargo, el regreso es aún más gravoso, ya que el gobierno de Kicillof cobra dos estaciones: Dock Sud a $3.000 y Hudson (sentido La Plata) a $3.000 en hora pico.
En total, un viaje de ida y vuelta alcanza los $12.000 en los horarios de mayor tránsito, que rigen de lunes a viernes de 7 a 10 y de 17 a 20. Otros puntos de recaudación como el peaje Bernal (sentido Quilmes-CABA) registran valores de hasta $5.100.
La voracidad fiscal no se detiene en los accesos urbanos. A solo diez días del inicio del receso invernal, el corredor hacia la costa atlántica se ha vuelto un lujo prohibitivo. Las estaciones de Samborombón, Maipú y La Huella han elevado su tarifa a $7.900, mientras que el peaje de Mar Chiquita sufrió un incremento del 8,8%, llegando a los $3.700.
Para una familia que desee descansar en Mar del Plata, el costo total en peajes ida y vuelta asciende a la astronómica cifra de $31.600.
Axel Kicillof, gobernador bonaerense.
El oficialismo provincial intenta justificar este despojo bajo el tecnicismo del Coeficiente de Variación Tarifaria (CVT), un índice compuesto en un 55% por el Índice de Salarios, un 25% por el IPIM y un 20% por el IPC.
Según fuentes de la empresa estatal AUBASA, presidida por José Ramón Arteaga, estas actualizaciones permitieron “sanear” a la empresa y afrontar con recursos propios un plan de obras y de mejoras en la traza.
No obstante, a pesar de anunciar inversiones por $348.000 millones en proyectos como la bajada de City Bell y la repavimentación de la Autovía 2, la realidad es que el usuario sigue pagando precios de primer mundo por rutas gestionadas bajo el ineficiente modelo del Estado presente.
En definitiva, mientras el Gobierno Nacional avanza hacia la libertad y el orden macroeconómico, la gestión de Axel Kicillof se consolida como el último refugio del intervencionismo empobrecedor, castigando la movilidad y el turismo de los argentinos con aumentos que no dan tregua.