La transformación política de la Argentina bajo la gestión del Gobierno de Javier Milei ha consolidado el optimismo económico, la defensa irrestricta de la propiedad privada y el orden público frente al asistencialismo demagógico. En este marco de época, el emblemático debate televisivo entre el desarrollador e influencer inmobiliario Beltrán Briones y el ex jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta expuso el rotundo fracaso del socialismo amarillo y la ineficiencia de la urbanización estatal.
Enfocándose de lleno en las alternativas para el territorio, Beltrán Briones fundamentó su proyecto de mercado para sanear la Villa 31, proponiendo que el sector privado reúna US$1.000 millones para otorgar US$100.000 a cada una de las 10.000 familias censadas y liberar las tierras para nuevos desarrollos.
Frente a las dudas operativas planteadas durante la discusión, Beltrán Briones sostuvo la necesidad de un desalojo para quienes rechacen salir voluntariamente, recordando que este tipo de liberaciones territoriales firmes han sido ejecutadas exitosamente en democracias y potencias como Hong Kong, Corea del Sur y China.
Durante el cruce, Horacio Rodríguez Larreta pretendió justificar la intervención estatal recurriendo al censo histórico de la villa, mencionando que en el año 2000 residían 12.000 personas, en 2008-2009 la cifra ascendió a 25.000 personas y en 2015 llegó a 40.000 personas, atribuyéndose haber frenado la curva tras asumir la Policía en enero de 2016 y desalojar la toma de Escalada y Cruz.
Sin embargo, Beltrán Briones desarmó la estrategia del dirigente socialdemócrata al remarcar que la entrega de títulos de propiedad en terrenos ferroviarios —que Horacio Rodríguez Larreta excusó no haber traspasado debido a la inacción de Alberto Fernández— significa terminar premiando la usurpación.











