El intendente capitalino se desploma 5,2 puntos en solo un mes y su diferencial de imagen ya es negativo.
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La gestión municipal de Córdoba enfrenta un escenario de rechazo popular sin precedentes según el último relevamiento de CB Global Data. El intendente Daniel Passerini protagonizó el mayor retroceso entre los 21 jefes comunales analizados durante el mes de marzo. La encuesta refleja un diferencial de imagen en terreno negativo de -0,3%, producto de un 48,9% de imagen negativa frente a un 48,6% de positiva.
El dato más alarmante para el Palacio 6 de Julio es la velocidad del deterioro en la consideración pública. En apenas 30 días, la imagen del mandatario cayó 5,2 puntos porcentuales, una cifra que no registra similitudes en el resto de la provincia. Esta caída estrepitosa coincide con una administración marcada por la improvisación municipal y una creciente desidia en la prestación de servicios básicos.
Mientras otros intendentes del interior mantienen diferenciales positivos, Passerini se hunde en el ranking junto a dirigentes de localidades menores. El malestar social por la política tarifaria y el colapso de la movilidad urbana parece haber perforado el piso de confianza del electorado. Los ciudadanos de la capital castigan una gestión que prioriza el gasto político sobre las soluciones estructurales que demanda el contribuyente.
Mientras otros intendentes del interior mantienen diferenciales positivos, Passerini se hunde en el ranking junto a dirigentes de localidades menores.
Desidia y falta de respuestas en la capital cordobesa
El deterioro de la figura del intendente se produce en un contexto de crisis en los servicios y falta de previsibilidad económica. La muestra de 8.964 casos realizada entre el 7 y el 14 de marzo confirma que el modelo de gestión actual está agotado. A diferencia de lo que ocurre en Villa María o Río Tercero, en la capital la visibilidad política expone las falencias de una administración paralizada.
La tendencia negativa sugiere que el rechazo hacia el Ejecutivo municipal continuará profundizándose en el segundo semestre. Los equipos políticos enfrentan el desafío de revertir un diferencial neutro-negativo en el distrito más importante de la provincia. La falta de un plan estratégico y la dependencia de parches financieros han dinamitado la credibilidad de la conducción oficialista.
Estos datos desnudan el fracaso relativo de la capital frente a gestiones que logran mantener niveles aceptables de orden. Córdoba necesita recuperar la institucionalidad y el respeto por el ciudadano para frenar una caída que parece no tener piso.
La tendencia negativa sugiere que el rechazo hacia el Ejecutivo municipal continuará profundizándose en el segundo semestre.