A comienzos de octubre de 1973, pocos días después del asesinato del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, a manos del grupo terrorista de izquierda Montoneros, Juan Domingo Perón tomó una decisión que marcaría el nuevo rumbo de su movimiento.
Lo que durante el exilio fue una alianza táctica para lograr su regreso, tras su victoria electoral se convirtió en un enfrentamiento abierto por el control del Justicialismo.
A pesar de que la izquierda peronista esperaba que Perón liderara una "Revolución Socialista", el propio líder del movimiento dejó en claro que su modelo era "incompatible" con el marxismo, lo que representó un punto de quiebre total.
En ese contexto, el Consejo Superior Peronista, bajo la conducción del propio Perón, emitió el denominado “Documento Reservado” del 1° de octubre de 1973, en el que se formalizó el inicio de una “depuración” ideológica del Justicialismo de los sectores identificados con la izquierda peronista, a quienes mandó a "eliminar".
















