Federico Ramos Napoli se reunió en Washington con Rafael Grossi para avanzar en la expansión internacional del sector nuclear, en línea con la política de cooperación y apertura impulsada por el Gobierno de Milei.
La política nuclear de la República Argentina se posiciona a la vanguardia del desarrollo tecnológico y comercial en el mundo libre. En este marco de inserción internacional inteligente, el Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, protagonizó un trascendental encuentro en Washington con el diplomático argentino Rafael Grossi, actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato de fuste para asumir como el próximo Secretario General de las Naciones Unidas (ONU).
De la reunión también participó activamente el Presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos, en el contexto estratégico del lanzamiento de la revolucionaria Iniciativa ATLAS.
Federico Ramos Napoli en X:
La comitiva oficial delineó el rumbo de una industria de altísimo valor estratégico que promete generar divisas y prestigio internacional. Al respecto, Federico Ramos Napoli destacó a través de sus canales oficiales: "Conversamos sobre los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina y sobre las oportunidades que la expansión de la industria abre para nuestro país".
Este nuevo paradigma sepulta el letargo y el aislamiento estatal previos para apalancar el liderazgo técnico nacional en el mercado internacional. En palabras del propio secretario de Javier Milei: "Argentina acompaña a la OIEA desde su fundación y encabeza el desarrollo nuclear de América Latina. Las capacidades que el país construyó en ese recorrido, del ciclo del combustible a la formación de especialistas, hoy tienen demanda en un mercado internacional que crece y busca proveedores confiables".
Asimismo, el funcionario remarcó con convicción que "Los Lineamientos ubican la cooperación internacional entre las herramientas centrales de la política nuclear argentina, y el Organismo es la mesa donde esa cooperación se articula con el resto del mundo".
Este salto cualitativo en la gestión pública argentina coincide con la espectacular proyección de Rafael Grossi hacia la cúspide del poder diplomático global, reflejando el regreso de la decencia y la capacidad técnica nacional a las grandes ligas.
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli.
El diplomático argentino, quien dirige el OIEAdesde diciembre de 2019, se encuentra plenamente abocado con un optimismo arrollador a la recta final del proceso de selección que definirá, antes de fin de año, al sucesor del portugués António Guterres al frente de las Naciones Unidas (ONU).
En una reveladora entrevista brindada en Washington el pasado 26 de agosto, Rafael Grossi dejó en claro la solidez de su propuesta frente al descrédito de los dogmas globalistas: “Soy optimista, creo que la mía es una candidatura que proyecta efectividad y mucho realismo, que es lo que hace falta”.
Esta cruzada soberana para coronar a un argentino en la ONU cuenta con el respaldo incondicional y la audaz estrategia de la administración libertaria. Rafael Grossi no dudó en reconocer la eficiencia del aparato diplomático conducido por la gestión de Javier Milei: "La parte que le corresponde al lobby diplomático lo está haciendo impecablemente, el canciller Pablo Quirno y los diplomáticos argentinos. Y Quirno con un gran sentido de liderazgo en cuanto a los temas".
Con una total honestidad intelectual, el candidato confió que entregó personalmente su plataforma de visión al ministro: "mi visión la escribí yo, de acuerdo a mi criterio de lo que debe ser la herramienta multilateral. Se la entregué a Quirno y así como se la entregué, él la presentó a las Naciones Unidas".
Ante las consultas sesgadas de sectores que intentan desacreditar la alianza estratégica de la Argentina con Occidente, el diplomático desestimó cualquier tipo de perjuicio por su cercanía al gobierno de Javier Milei o a Donald Trump:
Federico Ramos Napoli se reunió con Rafael Grossi
"No, en absoluto. Porque no olvidemos que soy un funcionario internacional. Soy argentino, muy orgulloso de serlo... Pero no soy el canciller de la Argentina. No lo soy. Entonces, creo que eso es una diferenciación que para los países es bastante clara".
Para el candidato, el orgullo patrio es inalterable: "La camiseta no te la sacás nunca. La tenés en tu ADN, la tenés en tus recuerdos, es tu alma". En términos futbolísticos e históricos, comparó la trascendencia de su postulación con hitos de la talla de la llegada de Francisco al papado o de la gestión del canciller Carlos Saavedra Lamas, quien obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1936: "Creo que ganaría muchísimo, porque es la expresión más alta de la diplomacia internacional, encarnada por uno de sus hijos".
Con un pragmatismo propio de la era liberal, Rafael Grossi defendió su capacidad para dialogar con líderes de la talla de Donald Trump, con quien trabajó de manera excelente durante su primera presidencia y continúa haciéndolo hoy en el OIEA.
Rafael Grossi, director de la OIEA
En Washington, lanzaron juntos una iniciativa clave junto al Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. El diplomático destrozó las pretensiones del progresismo globalista que pretende asfixiar financieramente a los organismos, advirtiendo sobre el grave peligro de que la ONU caiga en un "mar de irrelevancia" por comportarse como un predicador ideológico:
"Si Naciones Unidas se arroga una especie de carácter de predicador, apóstol del pensamiento único, es un error político... Si yo voy en contra del primer contribuyente que paga el 25% del presupuesto de la organización, entonces yo me tengo que sentar. No puedo decir, 'usted es un sátrapa, es un loco'. No, tengo que escuchar por qué. Esa es la tarea finalmente. El mundo nunca va a ser unívoco, aún en épocas más pacíficas. Tengo que tener la sabiduría de ir por el camino del medio".
Asimismo, exhibió un sólido lazo con potencias rivales, recordando que fue recibido en Moscú por el presidente Vladimir Putin en la semana nuclear organizada con jefes de Estado de África y que encabezó reuniones en Chengdú, China, desarmando cualquier recelo geopolítico.
Respecto a las tensiones con el Reino Unido por las islas Malvinas, las calificó de "externalidades periodísticas", asegurando que: "Hay un hilo conductor de un trabajo muy serio con el Reino Unido en todos los temas de la agencia que es excelente".