La marcha universitaria opositora realizada ayer terminó siendo un fracaso y dejó en evidencia una marcada caída en la convocatoria, en medio de cuestionamientos por su creciente politización.
De acuerdo con un cálculo realizado por La Nación, la movilización reunió a 120.000 personas en Plaza de Mayo y alrededores, una cifra significativamente inferior a las registradas en ediciones anteriores del mismo reclamo.
El descenso en la asistencia resulta notorio al compararlo con las protestas previas. En la primera marcha, realizada en abril de 2024, se habían estimado 430.000 asistentes en la misma zona, mientras que en la segunda, en octubre de ese mismo año, la convocatoria alcanzó las 270.000 personas.
Massa en una marcha universitaria anti Milei.
En este contexto, la última movilización exhibe una caída del 72,09% respecto a la primera, lo que representa 310.000 personas menos en las calles.
La protesta, impulsada bajo argumentos falsos y un supuesto "desfinanciamiento" de las universidades, se desarrolló en un escenario donde distintos sectores comenzaron a cuestionar el carácter de la convocatoria.
Como se pudo ver, la participación estuvo fuertemente influenciada por la política partidaria, lo que impactó de manera directa en el nivel de asistencia.
En ese sentido, los partidos de la oposición, los sindicatos y los líderes gremiales kirchneristas utilizaron una causa noble como la educación pública como herramienta de desgaste contra el Gobierno de Javier Milei.
Esta dinámica se reflejó en la presencia visible de estructuras políticas y sindicales que, lejos de ampliar la convocatoria, parecen haber generado el efecto contrario.
La convocatoria según el año.
Uno de los aspectos más notables fue la fuerte presencia de banderas partidarias y referentes de la política tradicional, lo que alejó a sectores independientes.
La movilización contó con el respaldo de diversas agrupaciones políticas y sindicales. Entre ellas se destacaron La Cámpora, el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad, la UCR Nacional, el Partido Comunista y la CGT, además de otros gremios vinculados al kirchnerismo.
En paralelo, también se puso en duda la composición de los manifestantes, ya que había pocos estudiantes genuinos, lo que alimentó las críticas sobre la autenticidad del reclamo y su representación real del ámbito universitario.
Con estos números, la última marcha no solo refleja una disminución sostenida en la convocatoria, sino que también reabre el debate sobre el impacto de la politización en este tipo de manifestaciones.