Desde diciembre, los operativos de control migratorio permitieron expulsar a 211 extranjeros que se encontraban en situación irregular en el país. Las inspecciones, coordinadas por la Dirección Nacional de Migraciones, tuvieron como objetivo verificar la situación migratoria, la categoría declarada, el ingreso regular al territorio nacional y el cumplimiento de las obligaciones laborales y de alojamiento.
La medida se enmarca en una política de mayor fiscalización impulsada por el Gobierno nacional para reforzar el orden migratorio y garantizar que quienes residan en la Argentina lo hagan bajo las normas vigentes. Según se informó, las expulsiones alcanzaron a personas que no pudieron acreditar su permanencia legal o que incumplían las condiciones establecidas por la legislación.











