El Gobierno nacional le ganó una pulseada clave al Grupo Clarín y condicionó duramente la adquisición de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom. La operación, que podía dejar cerca del 70% de los servicios de telecomunicaciones en manos de un solo grupo económico, construido en base al histórico beneficio estatal, solo podrá avanzar si la empresa acepta un fuerte paquete de exigencias legales.
La decisión fue adoptada por el Tribunal de Defensa de la Competencia, órgano decisor de la Autoridad Nacional de la Competencia, sobre la base de un informe técnico elaborado por el ENACOM. El objetivo oficial es evitar la formación de un monopolio que perjudique a los usuarios, limite la competencia y cierre el mercado frente a nuevos operadores.












