La Cancillería autorizó la entrega del líder criminal requerido por la Justicia de Turquía por cargos como tentativa de homicidio, extorsión y asociación ilícita. Permanecía detenido en Ezeiza desde 2020 tras ingresar al país con documentación falsa.
En un acto desoberanía y estricto cumplimiento de la ley, la administración del Presidente Javier Mileiha decidido limpiar el territorio nacional de las mafias internacionales que florecieron bajo la sombra del garantismo kirchnerista. La Cancillería argentina ha formalizado esta mañana la extradición de Serkan Kurtulus, el temible líder de una organización mafiosa turca que permanecía detenido en el penal de Ezeiza desde el año 2020.
Esta medida administrativa, que depende directamente del Poder Ejecutivo, pone fin a años de dilaciones judiciales y burocráticas donde el criminal intentó, mediante diversos recursos, obtener un estatus de refugiado político que finalmente le fue denegado por la CONARE.
Serkan Kurtulus
El prontuario de Kurtulus es escalofriante y ha sido calificado por los medios como “cinematográfico”. El Juzgado de lo Penal Agravado N° 3 de Esmirna, su ciudad natal, lo requiere para que responda por 26 hechos delictivos cometidos desde el año 2016. Entre los cargos más graves que enfrenta en Turquía se encuentran:
“Administrar una organización criminal armada” dedicada al transporte y uso de armas de fuego pesadas.
Utilizar el “poder de invocar el miedo” derivado de una organización criminal para extorsionar.
“Intento de asesinato internacional con premeditación”.
“Privación calificada de la libertad” y “daño a la propiedad”.
La historia de Kurtulus en nuestro país es una muestra de la laxitud fronteriza que caracterizó a la gestión anterior. Fue capturado en junio de 2020, en pleno confinamiento estricto, junto a su cómplice Lider Camgoz.
Serkan Kurtulus
Ambos delincuentes habían ingresado a la Argentina con pasaportes falsos provenientes de Colombia y se encontraban viviendo en una lujosa torre de Puerto Madero, evidenciando cómo el crimen organizado encontraba refugio en las zonas más exclusivas de la capital bajo el radar de las autoridades de ese entonces.
A pesar de su captura, el proceso se estiró durante años debido a los constantes reclamos de persecución política interpuestos por su defensa.
Sin embargo, el cerco judicial se cerró progresivamente: la Corte Suprema de Justicia confirmó la procedencia de la extradición en un fallo del 30 de noviembre de 2023, y en noviembre de 2025, la Cámara Federal de Casación Penal le propinó un revés definitivo a sus pretensiones de refugio.
Ante la inminencia de su traslado, Kurtulus intentó una última y desesperada maniobra mediática, dirigiendo un ruego personal al actual mandatario:
“Presidente, por favor no me mande al infierno, salve mi vida”. En declaraciones recientes, el sicario manifestó: “Pido refugio en la Argentina porque si me extraditan, van a matarme en Turquía. Y yo quiero salvar mi vida. Quiero vivir, no morir”.
Serkan Kurtulus
El criminal fundamentó su pedido en supuestas revelaciones sobre el gobierno de Recep Tayyip Erdoğan, alegando que fue testigo de envíos de armas de guerra a grupos terroristas y que se le ordenaron asesinatos de alto perfil, como el del pastor estadounidense Andrew Brunson y el del periodista opositor Can Dündar.
De hecho, en abril de 2023, Dündar visitó a su "asesino arrepentido" en el penal de Ezeiza, encuentro que plasmó en el libro “Conocí a mi asesino” y en un documental para denunciar el régimen turco. Kurtulus llegó a fantasear con una vida en libertad en el país, asegurando que su padre abriría un restaurante de comida turca para que él lo regenteara.
No obstante, el gobierno de Javier Milei, comprometido con la seguridad y el estado de derecho, no ha cedido ante las tácticas de victimización de quien es acusado de liderar una banda armada. Como afirmó su propio abogado, Fabio Galante, tras recibir la notificación oficial de la Cancillería este mañana: “Este es el final del camino”.
Actualmente, el Estado nacional ya ha iniciado la coordinación con la oficina de Interpol en Estambul para organizar el operativo de traslado. Con esta decisión, la Argentina ratifica que las instituciones funcionan y que el país no será cómplice de quienes utilizan el miedo y la violencia como herramienta, reafirmando la alianza con las naciones que combaten el crimen organizado internacional.