En un fallo histórico que sacude los cimientos de la impunidad en Argentina durante la era kirchnerista, el juez federal Julián Ercolini dictó el procesamiento de la ex fiscal Viviana Fein. La medida la señala como responsable del delito de “encubrimiento agravado”, una calificación que responde tanto a la gravedad extrema del crimen que se intentó ocultar como a su condición de funcionaria pública. En este mismo acto, el magistrado dispuso un embargo preventivo sobre sus bienes por la suma de 15 millones de pesos, marcando el inicio del fin para quienes orquestaron el “descontrol” en el departamento de Puerto Madero.
La resolución judicial, que consta de 114 carillas, es contundente al reafirmar que para la Justicia argentina está plenamente probado que el fiscal Natalio Alberto Nisman fue víctima de una “muerte violenta”, un asesinato perpetrado el fin de semana del 17 y 18 de enero de 2015. Nisman, quien lideraba la unidad UFI AMIA, fue hallado sin vida apenas días después de haber denunciado penalmente a la entonces presidenta Cristina Kirchner por el presunto encubrimiento del atentado terrorista a la AMIA a través del pacto con Irán.

El juez Ercolini fue implacable al describir el rol de Viviana Fein, afirmando que la ex fiscal “no preservó debidamente la escena del hecho ni recolectó todos los elementos probatorios que allí se encontraban”. Según el magistrado, las conductas de la hoy procesada “permitieron la alteración de la escena del crimen, perpetrada por el accionar de la propia fiscal y de quienes se encontraban allí presentes bajo su órbita”, lo cual afectó de manera directa y destructiva el resultado de la investigación inicial. Estas “deficiencias” habrían generado un “grave perjuicio” al provocar la pérdida irreversible de evidencias en un momento trascendental.
Entre los detalles más escandalosos que detalla el procesamiento, se encuentran las siguientes irregularidades cometidas por la entonces “directora de la investigación”:
Demora injustificada: La fiscal tardó casi una hora y media en arribar al lugar tras el hallazgo del cuerpo.









