El gobierno provincial aplicará una nueva suba en las tarifas, que volverá a impactar sobre los usuarios del transporte público bonaerense.
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El gobierno bonaerense de Axel Kicillof definió un nuevo aumento para el transporte público y los colectivos de jurisdicción provincial subirán 11% desde mañana. La medida vuelve a golpear el bolsillo de los usuarios bonaerenses, en medio de una gestión provincial que sigue trasladando costos sin resolver los problemas estructurales del sistema.
La suba llega apenas días después de que la administración kirchnerista suspendiera el plan MESA, el programa alimentario que alcanzaba a más de 2,1 millones de familias con hijos en escuelas públicas. Mientras Kicillof recorta asistencia alimentaria en la Provincia, también avanza con un nuevo aumento del transporte.
El gobernador Axel Kicillof aumenta los gastos en paua mientras desfinancia la asistencia social.
Según confirmaron desde el Ministerio de Transporte bonaerense, desde este lunes se aplicará un incremento del 11,16% en las líneas provinciales, que van de la 200 a la 499, y en las municipales, desde la 500 en adelante, dentro del conurbano.
Con el nuevo cuadro tarifario, el boleto mínimo de los Servicios Urbanos Provinciales del Gran Buenos Aires pasará de $871,30 a $968,57, mientras que para quienes no tengan la tarjeta SUBE registrada llegará a $1.937,14. En recorridos más extensos, la tarifa superará los $1.700, de acuerdo con los valores informados para los trayectos de más de 27 kilómetros.
En el Gran La Plata, el boleto mínimo pasará de $948,91 a $1.054,87 desde este lunes, y alcanzará los $2.109,70 para usuarios sin SUBE registrada. La actualización se suma a una serie de aumentos sostenidos que la propia Provincia viene aplicando desde marzo de 2025.
Mientras el gobierno bonaerense justifica los aumentos y los recortes por la necesidad de ordenar las cuentas públicas, la administración de Kicillof continúa destinando recursos millonarios a comunicación, publicidad oficial y estructura política. En paralelo, el propio peronismo bonaerense aparece más concentrado en su reorganización interna y en la proyección nacional de Kicillof que en resolver los problemas concretos de la Provincia.
Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires.
El caso del plan MESA expuso esa contradicción. El programa, creado para asistir a familias vulnerables, ya había sufrido una reducción en la cantidad de alimentos entregados: las cajas pasaron de tener alrededor de 15 productos a apenas 9. Ahora, además, fue suspendido por 90 días, bajo el argumento de la falta de fondos y el ordenamiento fiscal.
La decisión generó tensión incluso dentro del propio peronismo bonaerense. Intendentes y dirigentes del PJ cuestionaron el impacto social de la medida, mientras el gobierno provincial intenta responsabilizar a la Nación por la falta de transferencias. Sin embargo, el problema de fondo vuelve a ser el mismo: las prioridades del gasto en el kirchnerismo.