La España que conocíamos se desvanece ante la inacción y el fomento deliberado del Gobierno comunista de Pedro Sánchez. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el nombre “Mohamed” ya ha logrado entrar en el ‘top 10’ de los más elegidos para los recién nacidos en todo el territorio nacional. Lo que hace apenas unos años se consideraba una tendencia residual, hoy se ha consolidado como una fuerza que gana peso en distintas regiones del país, reflejando una sustitución demográfica que avanza sin frenos.
Esta transformación del panorama cultural es especialmente alarmante en provincias como Tarragona, Gerona o Almería, donde este nombre ya figura entre los más frecuentes, acercándose peligrosamente a nombres de nuestra tradición más profunda como Antonio, Francisco o Juan. Este cambio no es casual; es la consecuencia directa de las políticas migratorias impulsadas por el Ejecutivo de Sánchez, centradas en procesos de regularización masivos y en una gestión de fronteras que prioriza la llegada de nuevos residentes sobre la seguridad y la identidad de los españoles.

Mientras la sociedad observa con preocupación cómo se redefine su perfil social, el Gobierno intenta maquillar la realidad calificándola como un proceso “ligado a la diversidad y a la evolución de la sociedad”. Sin embargo, la verdad tras los muros de La Moncloa es mucho más cínica: desde el entorno de Sánchez se reconoce, de puertas para adentro, que existe un “interés electoral” detrás de este vuelco demográfico, sacrificando la cohesión nacional a cambio de votos.
En un contraste absoluto que avergüenza a la vieja Europa, la Argentina de Javier Milei se erige como un baluarte de los valores occidentales: los 15 nombres de varón más elegidos por las familias argentinas fueron todos occidentales, manteniéndose firmes frente a la inmigración ilegal musulmana que está asolando al continente europeo.
El espejo en el que se mira la España de Sánchez es una Europa en decadencia. El nombre “Muhammad”, en sus distintas variantes como Mohammed o Mohamad, ya domina los registros de bebés en las principales capitales europeas debido a la inmigración ilegal descontrolada. En Inglaterra y Gales, las estadísticas de 2023 sitúan a Muhammad como el nombre más elegido, con 4.661 registros oficiales bajo una sola grafía.









