Miles de sudafricanos se movilizaron estos días en distintas ciudades del país en una serie de protestas contra la inmigración ilegal, en lo que se considera la mayor convocatoria de este tipo desde 2008.
Las manifestaciones se desarrollaron en un contexto de creciente debate público sobre el impacto de la inmigración en la economía, la seguridad y los servicios públicos.
Durante las marchas, numerosos manifestantes reclamaron al gobierno la deportación de indocumentados provenientes de países como Zimbabue, Mozambique y Somalia.
Las marchas contra la inmigración ilegal.
Las movilizaciones forman parte de una serie de protestas y marchas organizadas en los últimos meses por sectores que vienen señalando esta problemática.
En ese marco, el martes había sido fijado como fecha límite simbólica para que las personas en situación migratoria irregular abandonaran el país, siendo la primera vez que se establece una convocatoria de este tipo.
En paralelo, se registró que muchos inmigrantes africanos, principalmente provenientes de Zimbabue y Malaui, comenzaron a salir de Sudáfrica ante el incremento de la tensión social vinculada al tema migratorio.
Los grupos convocantes instaron a las autoridades a tomar medidas frente a un problema en crecimiento. Asimismo, advirtieron sobre la posibilidad de avanzar con una “parálisis nacional” en caso de no obtener respuestas concretas por parte del gobierno.
Las marchas contra la inmigración ilegal.
Ante la magnitud de las manifestaciones, las autoridades sudafricanas desplegaron operativos de seguridad en distintos puntos del país considerados sensibles, con el objetivo de prevenir posibles episodios de violencia.
En los últimos meses, las protestas en ciudades importantes han llevado el tema migratorio al centro de la agenda política nacional. Entre los reclamos más frecuentes, los manifestantes han vinculado la inmigración ilegal con el desempleo, el colapso de los servicios públicos y el aumento de la delincuencia.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, mantuvo esta semana una reunión con algunos de los líderes de las protestas. Durante el encuentro, el mandatario admitió que existen fallas en el control fronterizo del país, un aspecto que ha sido señalado de forma recurrente en el debate público reciente.
Las protestas reflejan un escenario de creciente tensión en torno a la cuestión migratoria, una problemática que ya no es exclusivo de Estados Unidos o los países de Europa.