Italia consolidó a Giorgia Meloni; Finlandia llevó al poder a Petteri Orpo, cuyo gobierno impulsó una política migratoria más restrictiva; Agrupación Nacional quedó como primera fuerza francesa en las elecciones europeas de 2024; Alternativa para Alemania amplió su representación; y Reform UK convirtió la reducción migratoria en uno de sus principales ejes.
En paralelo, distintos partidos de derecha y centroderecha críticos de la inmigración masiva ampliaron su caudal de votos y su influencia parlamentaria en numerosos países europeos. Aunque cada escenario nacional presenta causas propias, el control fronterizo, las expulsiones y las restricciones al asilo se consolidaron como demandas electorales comunes.
Gobiernos europeos restablecieron controles internos, negociaron centros de procesamiento fuera del territorio comunitario y reclamaron retornos más rápidos.
En 2025 se detectaron 719.395 extranjeros en situación ilegal y se emitieron 491.950 órdenes de salida, pero solo 135.460 personas fueron efectivamente retornadas a terceros países. Una ejecución cercana al 27,5% convierte la expulsión en excepción y debilita cualquier efecto disuasorio.














