La inteligencia polaca aseguró que los deportados recibían apoyo vinculado a Rusia para reclutar refugiados e impulsar protestas contra Kiev.
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Las autoridades de Polonia anunciaron este lunes la deportación de 11 extranjeros, nueve ciudadanos ucranianos y dos bielorrusos, tras acusarlos de participar en una operación presuntamente financiada por Rusia para reclutar refugiados ucranianos y organizar manifestaciones contra el Gobierno de Kiev en territorio polaco.
La información fue dada a conocer por la Agencia de Seguridad Interna de Polonia (ABW), que aseguró haber desarticulado una campaña de influencia destinada a explotar las tensiones dentro de la comunidad ucraniana desplazada por la guerra. Según el organismo, los sospechosos mantenían vínculos con Rusia y Bielorrusia y desarrollaban estas actividades desde el otoño de 2025.
De acuerdo con la investigación, los organizadores buscaban influir de manera progresiva en los refugiados ucranianos establecidos en Polonia para convertirlos en un instrumento de presión política contra el Gobierno de Volodímir Zelenski.
La ABW sostuvo que la estrategia consistía en aprovechar asuntos especialmente sensibles para la opinión pública ucraniana, entre ellos los escándalos de corrupción que han afectado a la administración de Kiev y otros acontecimientos de la política interna del país.
El gobierno de Polonia expulsó a más de una decena de personas que se encuentran bajo sospecha de llevar a cabo operaciones contra Ucrania
La agencia afirmó que estos temas eran utilizados para incentivar la participación de los refugiados en protestas y difundir consignas políticas que favorecieran los intereses de Moscú. Aunque las autoridades no revelaron la identidad de los deportados ni precisaron si enfrentarán cargos adicionales, indicaron que fueron expulsados del país por razones de seguridad nacional.
En su comunicado, la ABW describió la operación como una forma de guerra híbrida, una estrategia que, según Varsovia, Rusia emplea para desestabilizar a los países europeos mediante campañas de desinformación, sabotaje y manipulación social, sin recurrir a una confrontación militar directa.
''Se trata de un ejemplo de operaciones que van más allá de la agresión clásica, orientadas a socavar la confianza pública, alimentar las tensiones sociales y utilizar a personas que huyeron de la guerra como instrumentos de influencia rusa'', señaló el organismo de inteligencia.
Los sospechosos expulsados de Polonia planeaban llevar a cabo protestas contra el gobierno de Zelenski en Varsovia
Polonia ha sido uno de los principales aliados de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022. El país ha recibido a millones de refugiados ucranianos, ha suministrado ayuda militar y humanitaria a Kiev y ha mantenido una postura especialmente firme frente al Kremlin.
Las autoridades polacas sostienen desde hace años que Rusia, con el respaldo de Bielorrusia, desarrolla una campaña permanente de acciones híbridas contra Polonia. Entre las actividades denunciadas por Varsovia figuran ataques cibernéticos, sabotajes contra infraestructuras críticas, operaciones de espionaje y campañas de desinformación destinadas a debilitar el apoyo interno a Ucrania y generar divisiones políticas y sociales.
Moscú ha rechazado reiteradamente estas acusaciones y niega estar detrás de este tipo de operaciones. Sin embargo, los servicios de inteligencia polacos aseguran haber detectado en los últimos años un incremento de actividades relacionadas con agentes o colaboradores vinculados a intereses rusos dentro del territorio nacional.
Tras conocerse el anuncio de las deportaciones, la embajada de Rusia en Varsovia no respondió a las solicitudes de comentarios formuladas por los medios internacionales.
El gobierno de Putin no realizó comentarios con respecto a los acontecimientos de los cuales se acusa a Rusia